Imagen en Hebreo = Tselem = sombra/parecido/semejante. Cuando los hebreos querían saber de alguien, no preguntaban; “quién es” sino “qué hace”, porque para ellos las acciones dicen quien es la persona, es decir deben ser coherentes con lo que dice ser.
La Torah nos dice que debemos ser hacedores y no oidores. Cuando el pueblo de Elohim obedece (es hacedor) la Torah, se convierte en la palabra viva y visible que proclama la naturaleza y carácter de Elohim, YHVH está en medio de ellos y el mundo los asocia con El, todo lo que pasa en sus vidas es una proclamación acerca de YHVH. Pero cuando desobedece la Torah, transgrede los mandamientos de Elohim, es considerado inaceptable e inútil para transmitir la imagen de YHVH. En la antigüedad cuando alguien transgredía la Torah, debía corregir esa falsa proclamación que había hecho de la imagen de YHVH con su vida incorrecta, debía sacrificar un animal de manera que la sangre del animal cubriera el pecado cometido. El culpable declaraba de esa forma que su mal comportamiento no era parte de la imagen de YHVH, sino de su caída naturaleza y merecía la muerte. Yahshua fue sacrificado para cubrir tu pecado y el mío, ya no hay más sacrificio para hacer, así que si voluntariamente damos una falsa imagen de Yashua, si proclamamos ser el pueblo de Elohim y vivimos contario a su Torah, si nuestras acciones no reflejan la naturaleza y carácter de YHVH, solo os queda “una horrenda expectación de juicio” – Romanos 10:27).
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