“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, and alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8)
Esto es guerra. Y como dicen los que han estado físicamente en una guerra; el ruido de las bombas cayendo, explosiones, heridos, muertos, todo alrededor es un verdadero infierno. Matas o te mata. Pero, y ¿cómo es una guerra espiritual? ¿Cómo suena? ¿Cómo saber cuándo protegerse o atacar? Aceptémoslo, estamos en guerra. La pregunta es: ¿Dónde estás en esta guerra? ¿Al frente de batalla, en la retaguardia o en la enfermería? Cuando un soldado es llamado a prestar servicio, sabe que va dispuesto a morir por su país. ¿Estás tu dispuesto a morir por lo que crees? Como lo he dicho antes, si fueran a juzgarnos por lo que creemos, ¿Encontrarían en nosotros suficiente evidencia? No olvidemos que la fe sin obras en muerta. Cuando declaramos creer en algo o alguien debemos confirmarlo con nuestras acciones. “¿Por qué me llamáis, Adonai, Adonai, y no hacéis lo que yo digo?” - Lucas 6:46.
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