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Gota Diaria 09-10-2024

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Salmo 1:1)

 

Los sagas enseñan que todo lo que uno ve en los otros sea bueno o malo, es realmente un reflejo de nosotros mismos.  Si no fuera así, simplemente no lo veríamos.  Este fenómeno es parte de la misericordiosa manera como Elohim nos enseña.  La mayoría de nosotros tenemos dificultad para reconocer que tenemos un defecto en particular.  Por consiguiente, Elohim nos presenta un espejo, y nos confronta con personas que exhiben el mismo problema.  Lo vemos y decimos: “que horrible”.  Pero luego si somos honestos vemos que cojeamos del mismo pie tal vez manifestado en diferente forma.  Igual aplica para cosas buenas.  Reconocemos las características positivas en otros, porque están latentes en nosotros.  Si no tuviéramos ningún elemento de ello, no lo reconoceríamos.  En otras palabras: somos lo que vemos, y vemos lo que somos. Preguntémonos: ¿vemos la bondad a nuestro alrededor?  O ¿nos es más fácil ver la maldad?  ¿Cuándo somos confrontados con un comportamiento en particular que nos desagrada, somos capaces de verlo en nosotros mismos?  Esto es parte del proceso de limpieza que debemos estar haciendo estos días de preparación. 

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