“En el día que temo, yo en ti confío” (Salmo 56:3
En el amor no hay temor. Cuando estamos temerosos, estamos creyendo la mentira de que hay algo fuera del alcance de YHVH, y por consiguiente, El no es suficiente. En tiempos de prueba debemos recordar que: YHVH nos formó en el vientre de nuestra madre, nos dio aliento de vida, enumero nuestros días, tiene cada cabello de nuestro cabeza contado. Cada aliento, cada latido de nuestro corazón está divinamente ordenado, no hay ni un solo momento en que nuestra vida este separada de YHVH, Su gracia, amor y misericordia nos sostienen. ¿De qué tememos? ¿De la muerte? ¿De quedarnos solos, de ser abandonados, maltratados? David dijo: “Si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás” – Salmo 139:8. Nuestro Padre Celestial ve y conoce nuestras luchas y frustraciones, vamos a Él cuando nuestro corazón esté herido y confundido, Él nos dará salida a toda situación por difícil que parezca. ¡Shalom!
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