¿Cuántas veces hemos escogido un camino para luego arrepentirnos grandemente? Muchas veces, pues en la vida, diariamente nos enfrentamos con la toma de decisiones, algunas pequeñas, como: que comer, a donde ir, etc., pero otras de impacto eterno.
A veces, tomar decisiones es agobiante, y en esos momentos es cuando más apreciamos un buen consejo, una palabra de aliento, algo que nos ayude y nos guíe. Dios ha prometido hacerlo: “Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar” (Salmo 32:8). Pero, ¿cómo nos guía Dios? “Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). “Tu luz y tu verdad estas me guiarán” (Salmo 43:3). Tenemos un manual de instrucciones maravilloso, la Biblia; en ella encontramos la guía para nuestra vida y sus intrincados momentos. No es un libro de: “que hacer en caso de”, sino el libro con las instrucciones de Dios para, como vivir rectamente delante de Dios y de los hombres. Es la Palabra de Dios, Su voluntad, es la Constitución del Reino de Dios.
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