Para saber cómo funciona un árbol es necesario meternos debajo de la tierra y ver la enorme y fuerte estructura que lo sostiene sin la cual no habría alimento ni agua para que el árbol creciera y resistiera las tormentas que a lo largo de su vida va a soportar.
Igualmente, nosotros necesitamos primero que todo estar cimentados y firmemente establecidos en nuestra fe en Dios de manera que cuando lleguen las tormentas no seamos sacudidos y derribados por ellas. Porque solo podremos resistir las tormentas que se avecinan si tenemos unas raíces saludables y fuertes sustentando nuestra fe, y si confiamos en Dios. ¿Cómo están tus raíces? ¿Están siendo alimentadas de la Palabra de Dios, nutridas por Su amor y regadas por Aquel que dice que cualquiera que bebe del agua que El da no tendrá sed jamás? Nuestras raíces y bases son muy importantes. Lo que el Salmo 127:1 dice “Si Yaweh no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” no solo aplica a iglesias y ministerios, también aplica a la casa de nuestra vida. El hombre sabio edifica su casa sobre la roca, así que, edifiquemos sabiamente y alimentémonos de Su Palabra para poder resistir el día malo.
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