“Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: paz, paz; y no hay paz” (Jeremías 6:14)
No es nada nuevo, Salomón lo hizo hace siglos, le dio 20 ciudades de Galilea a Hiram rey de Tiro, repartió la tierra que Elohim había dado a Israel e hizo alianza con un pueblo que Elohim había prohibido. En mi país, la guerrilla pide tierra para poder hablar de paz. Y ahora los líderes de las potencias creen que partiendo a Israel de nuevo van a lograr la paz, cuando una de las partes involucradas ni siquiera la quiere. Ellos no piden tierra por paz, sino aniquilación total de sus vecinos. La paz no se compra, no se negocia con pedazos de tierra. La paz es un estado del corazón que el hombre perdió hace siglos cuando se apartó de Elohim. La paz con mis vecinos no la logro regalándoles un pedazo de mi sala sino extendiendo mis brazos y abriendo mi corazón para que en el nombre de Elohim vivamos como hermanos en el mismo espacio. Por favor abramos los ojos… no habrá paz mientras que el hombre no reconozca el Señorío del Mesías en su vida. No habrá paz hasta que no venga a nosotros el Príncipe de Paz.
Hay 19 invitados y ningún miembro en línea