“YHVH es conocido en Juda; en Israel es grande su nombre” (Salmo 76:1)
En hebreo hay tres tipos de conocimiento. El primero, es chochma, es simple conocimiento, es conocer hechos y cifras. El segundo es, binah, es entender porque esos hechos y cifras existen. El tercero es da’ath, viene de yada es saber. Es saber algo hasta el punto de que afecte la forma como vivimos. Es conocer en sentido profundo, intimo. Veamos el mismo ejemplo en los tres. 1. Todos conocemos un polvo blanco llamado sal y que su fórmula química es NaCl. 2. Entendemos que ha existido siempre y que tiene múltiples usos. 3. Sabemos que su exceso puede dañar nuestra salud y por consiguiente debemos cambiar nuestro estilo de alimentación haciendo un uso correcto de la sal. Oseas 4:6 – “Mi pueblo fue destruido, porque le falto conocimiento (da’ath). Por cuanto desechaste el conocimiento (da’ath)…”. Esta es una dura exhortación que nos debe llevar a buscar aquel conocimiento que va más a allá del simple conocer o entender, ese conocimiento que nos lleve a tomar acción y que cambie nuestra vida. Cualquiera puede aprender mandamientos y escrituras de memoria, pero el conocimiento (da’ath) que puede evitar que seamos destruidos, proviene de vivir la verdad, la Torah. Oseas termina diciendo: “… porque olvidaste la Torah de tu Elohim, también yo me olvidare de tus hijos”.
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