“Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve?” (Isaías 10:15)
La eterna trampa que debemos vigilar es la de robarle la gloria a YHVH por lo que El hace en nosotros o a través nuestro. Desde ese punto de vista, es mejor manejar la pobreza, debilidad o insignificancia, que la riqueza, capacidad o poder, ya que la pobreza y debilidad son cosas de las que no nos jactamos, sino que nos hacen reconocer la necesidad de YHVH en nuestras vidas. La prosperidad, dones, unción, pueden ser tentaciones poderosas que conducen al orgullo, codicia y autosuficiencia. Saul venia de un trasfondo humilde cuando fue ungido rey, pero se exalto asimismo y YHVH quito Su Ruaj de él, y la verdadera condición de Saul salió a relucir. Salomón dotado de sabiduría y riquezas, se desvió, dio por echo los dones y reto a YHVH con su desobediencia, cayo en idolatría y trajo gran desgracia al reino. Debemos tener cuidado de como manejamos las bendiciones y dones que YHVH nos da, jamás olvidemos de donde provienen, y a quien le pertenece toda la gloria.
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