"Estad quietos y conoced que Yo soy YHVH, sere exaltado entre las naciones, enaltecido sere en la tierra" (Salmo 46:10)
Cuando le pedimos a los niños que se queden quietos, nuestro objetivo es que dejen de hablar o llorar y escuchen lo que tenemos que decier. A veces tenemos que hablar fuerte y con autoridad, otras podemos aquietarlos con un suave Shhh. YHVH a veces tiene que hablarnos fuerte, especialmente cuando el nivel del dolor es tan alto, la decepcion tan profunda y el miedo tan agobiante, que perdemos de vista al Elohim que es nuestro refugio y fortaleza. Otras veces un simple susurro nos recuerda quien esta en control y ha prometido nunca abandonarnos ni desampararnos. Padre, cuando el ruido del sistema nos asuste y sus tentaculos traten de halarnos lejos de Ti, hablanos fuerte, sacudenos, y enseñanos en la quietud esperar en Ti. Selah
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