“La verdad os hará libres” (Juan 8:32)
Todo bebe al nacer, nace libre. Libre de odios o amores, libre de vicios y ataduras, pero dependiente de quien lo ame lo suficiente para cuidar de él. De hecho, si lo abandonan tan pronto nace, muere, pues también es libre de toda responsabilidad de supervivencia. Así quiere YHVH que lleguemos a El, vacíos pero dependientes. Libres de todo, libres para amar y dependientes de El, de sus cuidados para sobrevivir. ¿Imposible? No; sólo difícil. Se necesita estar cansado. Cansado de llorar, de sufrir, de equivocarse, de herir, de deambular perdiendo el norte constantemente, de ultrajar y de que te ultrajen. Cansado de vivir sin la guía de quién lo creó y ansioso de ser libre para amar.
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