“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 26:14)
La obstinación y la terquedad, siempre apuñalarán a YHVH. Tal vez no hieran a nadie más, pero si herirán Su Ruaj. Cada que somos obstinados, tercos y llevados de nuestro parecer por nuestras propias ambiciones, estamos lastimando a YHVH. Cada que reclamamos nuestros supuestos derechos e insistimos en que eso es lo que queremos hacer, estamos persiguiendo a Yahushua. Cada que asumimos una posición concerniente a nuestra dignidad, sistemáticamente entristecemos y agraviamos al Ruaj. Darnos cuenta que es a Yahushua a quien hemos estado persiguiendo todo el tiempo, es la revelación más agobiante que podríamos recibir. Todo lo que debemos hacer, es basar nuestra vida en una perfecta relación con nuestro Hacedor.
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