“Si alguno dice; yo amo a YHVH y aborrece a su hermano, es mentiroso” (1 Juan 4:20)
Poca atención le presta el hombre a las enfermedades del alma. Cree que lo que mata al cuerpo son las enfermedades físicas cuando ya ha sido clínicamente probado que el odio y el resentimiento pueden producir; cáncer, artritis, enfermedades gástricas, problemas de corazón y hasta enfermedades mentales. No hay coexistencia pacifica del amor y el odio, la Palabra de YHVH dice que de una misma fuente no puede salir agua dulce y amarga. Así que, no puedes decir que amas a YHVH, si odias a tu hermano, si albergas resentimientos contra alguien en tu corazón. Dicen que cuando Miguel Ángel fue a pintar la Santa Cena, tenía tanto resentimiento con un amigo, que plasmo su rostro en Judas; cuando fue a pintar a Yahushua no pudo, hasta que borro a Judas y perdonó al amigo.
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