“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de YHVH ha nacido sobre ti” (Isaías 60:1)
Después del terremoto no quedó nada que valiera la pena, solo escombros que pronto tendríamos que empezar a remover. Tratamos de rescatar algo que sirviera para levantar un cobertizo donde pasar algunas noches, pero con las réplicas, éste también se derrumbó. Este es el panorama después de un terremoto físico, muy diferente a la imagen de un terremoto espiritual. En el físico, tarde o temprano removemos los escombros y levantamos una nueva edificación, pero en el espiritual, guardamos los escombros y ocultamos entre ellos el dolor, rencor, odio, desengaño y pronto empezamos a construir encima de ellos un caparazón con el que pretendemos protegernos de futuros golpes creyendo que podemos construir una nueva vida encima de un basurero. ¿Qué causo ese terremoto en tu alma? ¿Abusaron de ti, te violaron, ultrajaron, explotaron emocionalmente, te abandonaron, traicionaron tu confianza, acabaron con tu integridad y luego te dejaron en la calle? ¿Quién valoro en tan poco tu vida? ¿Tu esposo(a), padres, hermanos, hijos, amigos, jefe? Pues ya es hora de levantarte y empezar a remover escombros. Recoge los pedazos, entrégaselos a YHVH. El quiere restaurar tu vida. Es especialista en corazones rotos, los sana y hace de ellos piezas valiosísimas llenas de Su gloria.
Hay 91 invitados y ningún miembro en línea