"He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (Isaías 43:19)
El pueblo cristiano cree que las bendiciones materiales son indicio de que la persona está muy bien con YHVH, y que aquellos que siempre están luchando para conseguir algo es porque no andan bien con YHVH, o tienen pecados ocultos. Pero no hay nada más lejos de la realidad. Casi todos los grandes siervos de YHVH que encontramos en las Escrituras, tuvieron que pasar algún tiempo en el desierto. Abraham, Moisés, David, Juan el Bautista, y muchos mas. YHVH los llevo al desierto, allí desesperados y obligados a estar en quietud y silencio, clamaron por un milagro. Porque el desierto no te ofrece nada, allí no hay nada, solo un silencio tan profundo que puedes escuchar los latidos de tu propio corazón, y es allí donde YHVH puede tener toda nuestra atención. Y aunque parece un lugar de angustia, es todo lo contrario, es un lugar de bendición, de crecimiento, de la verdadera prosperidad, no material sino espiritual pero que nos lleva a obtener victorias. Y no hablo de los desiertos físicos, hablo de los desiertos que cruzamos cuando las circunstancias de nuestra vida no son lo que deseamos. Hablo de los desiertos donde no nos queda nada mas que confiar en YHVH o dejarnos morir — “Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón” — Oseas 2:14.
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