Para los hebreos, la vida en el cielo se percibe como un eterno Shabbat, un lugar donde la belleza y tranquilidad del Shabbat es experimentada constantemente. Así, que, guardar el Shabbat nos permite saborear un poco el mundo venidero, nos da una vislumbre de la paz que vivieron Adan y Eva en el paraiso. Durante toda la semana, todo apunta al Shabbat, esa expectativa que vivimos toda la semana en espera de esta anhelado reposo donde nuestro espíritu se rejuvenece, nos llenamos de fuerza y nos revitalizamos para poder enfrentar una nueva semana. Pero el Shabbat tiene un significado más profundo como la epítome de una vida separada, donde el resto de la semana es el prólogo para la llegada del Shabbat. Vivimos cada día en preparación para el Shabbat. Debemos vivir toda la semana anhelando esa cita con nuestro Padre, preparándonos para ella, así que seamos sabios, prudentes, cuidadosos de como nos preparamos para el Shabbat, y que el Shabbat no se convierta en un paño de lágrimas donde pasamos el día pidiendo perdón por todos los errores de la semana, sino en la culminación de esa semana llena de luchas y victorias ganadas en El. Shabbat Shalom
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