Las Escrituras nos dice, que cuando el Mesías murió, hubo un terremoto y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. De acuerdo con las medidas dadas a Moisés para la construcción del Tabernáculo, el velo media aprox. 60 pies de largo, por 30 de ancho (aprox 18 m x 9 m). Suena imposible, ¿cómo podía rasgarse? Según la tradición hebrea, cuando un padre perdía un hijo, rompía su manto, así que, solo el corazón herido del Padre por la muerte de Su Unigénito, podría romper el velo. ¡Que sacrificio, que dolor y que amor! Darlo todo para que tuviéramos acceso al Trono del Padre. Y que tan ligeramente a veces tomamos esto. Hoy es un día para recordar, para hacer memoria, para agradecer, para postrarnos y adorar. El ruido del velo rompiéndose hace eco a lo largo de la historia hasta nuestros días. La agonía de ese sonido de duelo, nos abrió el camino nuevo y vivo al Padre. ¡Shabbat Shalom! ¡Pesach Sameach!
Hay 17 invitados y ningún miembro en línea