No hay trozo de hierro inservible para un buen herrero que sepa cómo usar el yunque; el sabe que todo lo que necesita es fuego y luego golpear contra el yunque hasta sacar una hermosa pieza de un trozo de chatarra. Así nosotros debemos pasar por el yunque divino si queremos crecer y madurar en nuestra relación con YHVH. Ninguna adversidad llega a nuestra vida sin propósito, todo lo que Elohim permite en nuestra vida, trae el sello divino, y dentro, un plan detallado con instrucciones cuyo punto final siempre es el mismo “Victoria”. YHVH no desperdicia nada, es el Herrero perfecto que aprovecha hasta la más diminuta partícula para embellecer su obra, ¡dejémonos moldear en el yunque de Elohim!
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