No se necesita mucho para superar la justicia de los escribas y fariseos. La idea que ellos tenían de justicia y rectitud era expresada en las apariencias. Yahshua los llamó “sepulcros blanqueados”, y ¿qué se encuentra en un sepulcro? Huesos, muerte, todo lo que produce la hipocresía, el egoísmo, el engaño, la auto-complacencia, la justicia propia que determina que es bueno y que no lo es, sin importarle los parámetros establecidos por Dios. El orgullo propio y la justicia de Dios se mezclan tan bien como el agua y el aceite. Donde esta nuestro ego, queda muy poco espacio para Dios. ¿Qué relación puede tener Yahshua con alguien lleno de orgullo y soberbia? Así que, si queremos superar a los escribas y fariseos, debemos empezar por rendirnos totalmente a YHVH, a Su Torah, a Su voluntad.
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