El corazón de la Torah es “Amar a YHVH sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos”, pero esta segunda parte es la más difícil de cumplir. Trágicamente, cuando miramos dentro de nuestro corazón nos damos cuenta que no tenemos mucho amor por el prójimo – “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” – Jeremías 17:9. La esencia de la Torah es amar, hacer el bien y no el mal, pero hemos heredado una naturaleza caída, egoísta, critica, orgullosa. Persistentemente culpamos nuestra incapacidad de amar al prójimo a nuestra caída humanidad y erróneamente terminamos orando por aquello que debe ser crucificado y enterrado. YHVH no cambia nuestra caída naturaleza, sino que escribe la Torah en nuestro corazón y nos da Su Ruaj que nos ayuda a llevar esa vieja naturaleza al lugar que corresponde y nos capacita para vivir la vida diseñada por nuestro Padre para nosotros. Este maravilloso milagro de una nueva vida, solo se halla en el Mesías – “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” – Juan 15:4. Así que, la habilidad para amar viene del milagro de una nueva vida en Yahshua. “Con el Mesías estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive el Mesías en mí…” – Gálatas 2:20.
Hay 8 invitados y ningún miembro en línea