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Gota de Amor - Julio 25/2014

“Amarás, pues, a YHVH tu Elohim, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días” (Deuteronomio 11:1)

 

El corazón de la Torah es “Amar a YHVH sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos”, pero esta segunda parte es la más difícil de cumplir.  Trágicamente, cuando miramos dentro de nuestro corazón nos damos cuenta que no tenemos mucho amor por el prójimo – “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” – Jeremías 17:9.  La esencia de la Torah es amar, hacer el bien y no el mal, pero hemos heredado una naturaleza caída, egoísta, critica, orgullosa.  Persistentemente culpamos nuestra incapacidad de amar al prójimo a nuestra caída humanidad y erróneamente terminamos orando por aquello que debe ser crucificado y enterrado.  YHVH no cambia nuestra caída naturaleza, sino que escribe la Torah en nuestro corazón y nos da Su Ruaj que nos ayuda a llevar esa vieja naturaleza al lugar que corresponde y nos capacita para vivir la vida diseñada por nuestro Padre para nosotros.  Este maravilloso milagro de una nueva vida, solo se halla en el Mesías – “Permaneced en mí, y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” – Juan 15:4.  Así que, la habilidad para amar viene del milagro de una nueva vida en Yahshua.  “Con el Mesías estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive el Mesías en mí…” – Gálatas 2:20.

 

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