Los sacrificios diarios fueron suspendidos por orden de Antíoco. El Templo de Jerusalén fue convertido en el templo de Zeus. En día 15 de Kislev (noviembre-diciembre en el calendario gregoriano) se erigió una imagen de Zeus en el Templo (Abominación que causa desolación).
Diez días más tarde, empezaron a sacrificar cerdos a su ídolo en el altar de YHVH. Antíoco también emitió órdenes prohibiendo la circuncisión, la observancia del Shabbat, los alimentos limpios y el estudio de la Torah, quien infringiera esta ley, pagaba con su vida. Muchos acogieron las nuevas leyes y olvidaron la Torah, otros permanecieron firmes y resistieron la persecución de Jánuca pagando con sus vidas. Nunca antes había sido tan importante recordar esta historia de Jánuca como ahora, cuando cientos de creyentes en muchos países están sufriendo persecución. Muchos se enfadan cuando leen estas historias y no aceptan que el pueblo de Elohim va a sufrir persecución. Según ellos, “Elohim es amor” y no nos va a dejar sufrir. Y yo me pregunto: ¿Será que Elohim no amaba a todos esos hombres y mujeres que a través de la historia han sufrido persecución y muerte por su fe? “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de YHVH” – 1Pedro 4:17
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