Judah y sus aguerridos Macabeos pelearon muchas guerras durante años. Sufrieron derrotas, pero también obtuvieron milagrosas victorias. Finalmente después de muchas batallas, lograron retomar a Jerusalén. Cuando entraron quedaron atónitos, el Templo estaba desolado, el altar profanado, las puertas quemadas, el atrio lleno de maleza, y todos los utensilios habían sido saqueados.
Rasgaron sus vestidos, lloraron al cielo y sonaron el Shofar. Y aún antes de que el último enemigo fuera echado de Jerusalén, empezaron la restauración del Templo. Derribaron el altar que estaba profanado y construyeron uno nuevo. Dice la historia, que hicieron un Menorah con barras de hierro que encontraron en el Templo. Pero cuando quisieron encender el Menorah, solo encontraron entre los escombros una redoma con aceite de oliva, que solo duraría un día y ellos necesitaban 8 días para elaborar el aceite apropiado para el Menorah. Encendieron el Menorah y milagrosamente el aceite que solo alcanzaba para un día, hizo arde el Menorah por ocho días, por eso se celebra la Fiesta de Jánuca durante ocho días. Después de la muerte y resurrección del Mesías, YHVH se ha provisto de un nuevo templo. “¿No sabéis que sois templo de Elohim, y que el Ruaj de Elohim mora en vosotros? Si alguno destruye el templo de Elohim, Elohim le destruirá a él…” – 1Corintios 3:16-17. Igual que los Macabeos debemos estar siempre embelleciendo y cuidando el templo, no destruyéndolo con nuestras actitudes y compromiso con el sistema.
Hay 25 invitados y ningún miembro en línea