Hoy es el día “Recuerdo del Holocausto” llamado en hebreo “Yom HaShoah, cuando se recuerda a los seis millones de judíos y cinco millones de cristianos que murieron en los campos de concentración. Uno de los hechos más desconcertantes es que muchos nazis sinceramente creían que lo que hacían era por el bien de la humanidad. Creyeron en la retórica de sus líderes de que el pueblo judío era un cáncer para el mundo. Lo cual prueba que el que una persona sinceramente crea que está haciendo lo correcto, no es suficiente para asegurar justicia, porque las mayores atrocidades se han cometido en el nombre de la verdad, religión, y nacionalismo. El clima moral del universo es deprimente, la contaminación del pecado ha infectado todo y oscurece cualquier juicio. Lo más duro en el momento de enfrentar el hecho del holocausto, es la falta de reacción de parte de aquellos que pudieron haber hecho algo y no lo hicieron, la indiferencia ante el dolor del hermano. La excusa de muchos es que eran impotentes para hacer algo. Qué fácil es no hacer nada bajo esta excusa. Sin embargo ante Elohim cuando toleramos el mal, somos tan culpables como si lo hiciéramos nosotros mismos. Estamos al borde de un nuevo holocausto, oremos que semejante atrocidad no ocurra, y si ocurre, levantemos nuestra voz en protesta pidiendo el juicio de YHVH sobre los responsables.
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