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Gota de Amor - Noviembre 30/2013

“Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la Dedicación.  Era invierno, y Yahshua andaba en el Templo por el pórtico de Salomón” (Juan 10:22-23)

 

En Janucá se celebra la derrota del malvado Antíoco Epífanes, quien profanó el Templo sacrificando un cerdo y erigiendo una imagen de él mismo en el Altar.  Después de tres años de batallas los israelitas ganaron y el 25 de Kislev, el Templo fue rededicado y el Menorá que simboliza la luz de YHVH, fue encendido.  Pero solo encontraron aceite suficiente para un día, aun así, decidieron encenderlo.  Para su sorpresa, el Menorá permaneció encendido 8 días hasta que nuevo aceite fue preparado.  El Templo fue restaurado y se estableció la fiesta de Janucá (dedicación) durante 8 días.  Celebramos esta fiesta, no solo porque Yahshua lo hizo, sino también para recordar que nuestro Mesías es la Luz del Mundo, y para que nunca olvidemos la importancia de no permitir ser asimilados por el sistema.  Ese era el plan de Antíoco implantar el Helenismo en Israel prohibiendo el estudio de la Torah y la observancia de los mandamientos de YHVH.  Un día vendrá otro Antíoco que hará exactamente lo mismo y debemos estar preparados para ser unos Macabeos y pelear la batalla.  FELIZ JANUCÁ

 

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