Yo salí un día de Egipto, de la tierra de servidumbre. Salí por el poder de YHVH, guiada por Su mano. Salí por medio de milagros, señales y maravillas. Salí por la gracia de Elohim. Salí de la vida de pecado, y de ser esclava de un amo vil. Fue liberada del reino de las tinieblas y transformada en sierva del Rey del Universo. Una vez libre, mi Redentor no me abrió el camino a la tierra prometida por el sendero más corto – no, me lleva por el desierto, por tierra seca y árida. Entendí que debía ir por el camino de Sukkot, como lo hicieron los hijos de Israel. Casi toda mi vida evadí la ciudad de Sukkot, hasta que descubrí que era a través de Sukkot que mi viaje a la tierra prometida debía pasar. Sukkot es “lugar de transición” – como salir de la oscuridad a la luz. En hebreo es “albergue temporal” donde podemos aprender lecciones de vida que nos llevarán al destino final. Acabamos de pasar un tiempo de Teshuvah (arrepentimiento), y estamos dichosos para iniciar de nuevo el camino y prepararnos para esa nueva cita con nuestro Adonai. Vamos a Sukkot, vamos a conmemorar cada milagro, señal y maravilla que hemos experimentado en nuestro caminar. Pero no será solo para recordar, sino para reafirmar nuestra confianza en aquel AQUEL que nos llamó y prepararnos para futuras batallas. Sukkot nos espera. Shalom
Hay 29 invitados y ningún miembro en línea