El día diez el Sumo Sacerdote iba a los apriscos en Belén, pues allí era donde se criaban los corderos para ser sacrificados en el Templo, y traía el cordero para ser sacrificado en la Pascua. Yahshua nació en Belén, por lo cual califica para ser el Cordero Pascual.
Luego el Sumo Sacerdote regresaba a Jerusalén y los levitas se preparaban con palmas y hacían un camino desde la entrada a Jerusalén hasta el templo, proclamando: “Hosana, Bendito el que viene en nombre del Señor” y batían las palmas hasta que el Sumo Sacerdote llegaba al Templo con el cordero. El día diez, Yahshua entró a Jerusalén al mismo tiempo, montado en un pollino y todos sus discípulos proclamaron: “Hosana, Bendito el que viene en nombre del Señor”. Cuando los levitas oyeron, creyeron que era el Sumo Sacerdote y corrieron a proclamar también, pero cuando los fariseos vieron lo que estaba pasando, se indignaron y le dijeron a Yahshua: “Maestro, reprende a tus discípulos”. Yahshua les respondió: “Os digo que si estos callaran, las piedras clamarían” – Lucas 19:38-40. Yahshua estaba siendo proclamado como el Cordero perfecto que sería sacrificado en la Pascua, exacto como Elohim había ordenado a Israel. En ese momento se estaba cumpliendo la profecía de Zacarías 9:9 – “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu Rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”. “Y halló Yahshua un asnillo, y montó sobre él, como está escrito: No temas, hija de Sion; he aquí tu Rey viene, montado sobre un pollino de asna” – Juan 12:14-15.
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