El soldado renuncia a sus derechos, a la comodidad de su hogar, al derecho de estar con su familia y amigos. El soldado está completamente dispuesto y disponible a llevar a cabo las órdenes de su comandante, sin importar lo difíciles, peligrosas o exigentes que sean. No puede cuestionar esas órdenes, tiene que confiar totalmente en su autoridad y obedecer. Debe ser disciplinado y seguir un riguroso y estricto entrenamiento. Como seguidores del Mesías, cada uno de nosotros, es un soldado de Su ejército, involucrado en una guerra y por consiguiente no podemos anteponer nuestros deseos a las órdenes y direcciones de nuestro comandante en jefe. Nuestro único deseo debe ser el de obedecer y complacer a nuestra autoridad. No debemos involucrarnos en los asuntos del sistema que violen directamente los estatutos y directrices establecidas para nosotros. Debemos enfocarnos en nuestros deberes como soldados constantemente activos, seguir nuestro entrenamiento al pie de la letra, ser disciplinados y preparados para soportar cualquier situación que se presente en el camino, seguros de que nuestro Jefe sabe perfectamente el lugar y las circunstancias en que nos encontramos, y Su ayuda viene en camino.
Hay 9 invitados y ningún miembro en línea