“NO ESTAMOS BAJO LA LEY”
La interpretación que el cristianismo contemporáneo le da a la palabra “ley” hallada en la Biblia, viene de estudiar la Palabra con la mentalidad greco/romana occidentalizada. Fue trasmitido por los llamados padres de la iglesia de los siglos segundo al sexto y se ha reforzado constantemente desde aquellos tiempos. Cuando los cristianos escuchan la palabra “ley” en discusiones espirituales, sermones, enseñanzas, etc., piensan en un sentido “legal” similar a como ven las leyes del mundo secular.
Lo que el cristianismo llama “ley”, que en hebreo es Torá, es el nombre que se le da a los primeros cinco libros de la Biblia. Los cristianos lo llaman “Pentateuco” (término griego). El término “ley”, especialmente en el sentido legal como lo entiende la mente occidental, no es una traducción correcta de la palabra “Torá”. La traducción correcta de Torá es = Instrucción / Revelación.
La Torá es la revelación del carácter de YHVH. Es la instrucción de cómo deben vivir todos aquellos que ponen su confianza en YHVH (judío o no judío). “La misma Torá será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros” – Éxodo 12:49. “Un mismo estatuto tendréis para el extranjero, como para el natural” – Levítico 24:22.
Aunque la Torá propiamente dicha es los cinco libros de Moisés, el término Torá puede también incluir el resto del Tanaj (Antiguo Testamento) y los libros del Nuevo Testamento, en el sentido de que son la continua revelación / instrucción de YHVH para Su pueblo. Ninguna de la revelaciones posteriores de YHVH en el resto del Tanaj – los Profetas y Escritos – contradicen la Torá, y ninguno de los libros del Nuevo Testamento contradicen la Torá, los Profetas o los Escritos. La Torá o Voluntad de YHVH para Su pueblo es UNA.
“ANDARÉ EN LIBERTAD, PORQUE BUSQUE TUS MANDAMIENTOS” – Salmo 119:45
Solo un pueblo libre puede recibir la Torá, por eso YHVH tuvo que sacar a Su pueblo de la esclavitud de Egipto para darles la Torá. No estar bajo la “ley” es decir la “Torá” es estar sin YHVH, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos y a las promesas, sin esperanza y sin Elohim.