“Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sión. ¿Cómo cantaremos cántico de Yaweh en tierra de extraños?” – Salmo 137:1-4
Desde que Adán escogió desobedecer a Elohim, el hombre siguió su ejemplo escogiendo también su propio camino. Elohim entonces, le da al hombre 6.000 años para que escoja volver a Dios o continuar su camino.
Desde entonces el hombre ha construido sociedades y ha rechazado el Reino de Elohim. Ha establecido sus propias leyes y ha ignorado la Torah. Ha establecido sus propios gobiernos y ha hecho afrenta al Señorío del Mesías. Ha inventado sus propias religiones y ha abandonado el Camino de Elohim. No debe extrañarnos entonces, por qué el mundo está como está. Así como el pueblo de Israel un día pidió rey porque quería ser como las demás naciones, el mundo hoy elige gobernantes corruptos, que gobiernen pueblos sin Yaweh ni Torah. “Los pueblos tienen los líderes que se merecen”, dice el proverbio popular, y no creo que haya en el mundo un pueblo que esté preparado para recibir el Reino del Mesías. Necesitamos volver a Elohim, a Su camino y clamar por su regreso, que su Reino sea establecido aquí en la tierra aunque para eso, tengamos que pasar por tribulación como nunca antes.
“Y le llevó el diablo a un alto monte y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy” – Lucas 4:5-6.
Yeshua nunca cuestionó la autoridad de Satanás sobre los reinos de la tierra, El sabía que era el príncipe de este mundo. Por eso dijo: “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”. El sistema que consideramos normal, en el cual nos movemos, es el reino de Satanás. Yeshua oro por sus discípulos que fueran guardados de este mundo (sistema). “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”.
Así, que, cuando alguien pregunte ¿por qué tanto sufrimiento si hay un Dios en el cielo? Ya sabemos la respuesta. El no gobierna aquí, este es el sistema de Satanás. El milenio será Su Reino, y será diferente.
Elohim hizo pacto con Abraham: “En aquel día hizo Yaweh pacto con Abraham, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates” (Génesis 15:18). “Por cuanto oyó Abraham mi voz y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mi Torah” (Génesis 26:5). Abraham eligió seguir a Yaweh y vivir bajo Sus parámetros, no eligió el sistema de su tiempo ni sus parámetros. El podía hacerlo, igual que Adán e igual que usted y yo. Cada uno tiene la libertad de elegir a quien seguir y según a quien cada uno siga, vive bajo los parámetros de su elección y cosechas los frutos consecuentes.
El Padre escogió a un hombre y de él sacó una nación que fuera separada, diferente, obediente para restaurar la relación hombre – Elohim, para que fueran un ejemplo al mundo. Cuando las demás naciones vieran la prosperidad de Israel, querrían obedecer también a Yaweh. Pero Israel desobedeció miserablemente, quebrantó sus días de reposo, sus fiestas, adoró otros dioses, se contaminó.
Lea Ezequiel capítulo 20. Miremos algunos versículos: “El día que escogí a Israel, y que alcé mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano y les juré diciendo: Yo soy Yaweh vuestro Elohim; aquel día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras; entonces les dije: Cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Yaweh vuestro Elohim. Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme…” (V: 5-8).
“Se han vuelto a las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, y se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Judá invalidaron mi pacto, el cual había yo concertado con sus padres” (Jeremías 11:10). Rompieron el pacto – consecuencias: Levíticos 26:14-33. Fueron echados de la tierra, esparcidos entre las naciones. “… os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades” (V: 33).
“Te dispersaré por las naciones, y te esparciré por las tierras; y haré fenecer de ti tu inmundicia…” “Sus sacerdotes violaron mi Torah, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos” (Ezequiel 22:15 y 26).
Entre los años 723 – 722 AC, Israel fue llevado cautivo a Asiria por el rey Salmanasar. Más o menos 120 años después, Judá fue llevado cautivo a Babilonia por el rey Nabucodonosor.
¿A DONDE FUE ISRAEL?
Entendemos por Israel en este momento, como el Reino del Norte, las 10 tribus que se separaron después de la muerte de Salomón. Quedando Judá o el Reino del Sur, e Israel (llamado también Efraín o Jacob) o Reino del Norte.
“En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, y llevó a Israel cautivo a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los Medos” (2Reyes 17:6). (Irak – Irán – Siria – Turquía).
Antes de la invasión, dos reyes se habían llevado a los Rubenitas, Gaditas y a la media tribu de Manasés. Estas son las dos tribus y media que habían tomado posesión de la tierra al oriente del Jordán. “Por lo cual el Elohim de Israel excitó el espíritu de Pul rey de los asirios, y el espíritu de Tiglat-pileser rey de los asirio, el cual transportó a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés, y los llevó a Halah, a Habor, a Hara y al río Gozán, hasta hoy” (1Crónicas 5:26)
Steven Collins en su libro “Las 10 Tribus Perdidas” dice: La alianza de Fenicia, Tiro y Sidón con Israel, llevó colonias a África, España, al Mediterráneo, a las islas Británicas y a América. Durante la sequía en los días de Elías, muchos emigraron a Cartago. En Hebreo = Kirjath – Jearim – Nueva ciudad toda de Israelitas. En Griego = Karchedon y en Latín = Cartago.
Dan: Emigro a Escocia, Irlanda y Dinamarca. Los Danitas acostumbraban ponerle su nombre a las ciudades.
“Y les faltó tierra a los hijos de Dan; y subieron los hijos de Dan y combatieron a Lesem, y tomándola la hirieron a filo de espada y tomaron posesión de ella y habitaron en ella; y llamaron a Lesem, Dan, del nombre de Dan su padre” (Josué 19:47). “Y llamaron el nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hijo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad Lais” (Jueces 18:29).
Dinamarca = Dan – Mark
Danubio (río) = Dan
Daneses = descendientes de Dan
Simeón: Inglaterra – Gales – GB
Brit = Pacto
Ish = Hombre
El libro 2 Esdras, en la Vulgata Latina es 4 Esdras, un libro apócrifo, en el capitulo 13 dice “se fueron por el río Eufrates y viajaron durante 1 año y medio al país de Arzareth (muchos lo identifican con América).
Otros fueron a la región conocida como Iberia, nombre dados por ellos a España en honor a Eber – Hebreos. El río Ebro en España fue también nombrado por ellos. Luego Colón y su gente llegan a América. Se dice que toda la tripulación de Colón, quien era sefardí, estaba conformada por judíos, llamados marranos, que los reyes de España echaron de su tierra.
Israel perdió su identidad, es difícil probar ahora quienes son descendientes y de que tribu. Entonces Elohim los está llamando espiritualmente, por eso es imposible que alguien que escuche este llamado de volver a la Torah, al Camino, y es hijo, descendiente, no escuche. Yeshua dijo: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (10 tribus) – Mateo 15:24. “y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por su nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz” – Juan 10:3-4.
Debemos empezar a pensar con la mentalidad hebrea. La mentalidad griega – romana pregunta: ¿que o quien es? La mentalidad hebrea pregunta: ¿qué hace? Ejemplo. Pasa el Mesías y el griego-romano pregunta: ¿quién es él? El Mesías. Nada pasa. El hebreo pregunta: ¿qué hace el? Salva. Inmediatamente le sigue. Ven la diferencia, por eso la importancia del nombre, porque en la tradición hebrea el nombre va asociado al oficio. Yeshua es su nombre, y es Nombre sobre todo Nombre.
Elohim lleva 3.500 años tratando con Israel. Cuando Israel aceptó el pacto, trajo juicio sobre él también, porque era un pacto imposible de cumplir. Deuteronomio 27:26.
Bajo el pacto no había perdón para el adulterio, asesinato, idolatría. Solo la muerte. Pero si alguien se enojaba con su hermano, no pecaba. Yeshua magnificó la Torah – “Yaweh se complació por amor de su justicia en magnificar la Torah y engrandecerla” – Isaías 42:21 y Mateo 5:17-20.
Ahora bajo el nuevo pacto, en el cual lo único que ha cambiado del antiguo es el receptor, en vez de un corazón de piedra, es depositado en un corazón de carne – Jeremías 31:33 y Ezequiel 36:26-27, al engrandecer la Torah, nos muestra que el enojarse con el hermano es como asesinato, y que el pecado empieza en la mente.
El sistema sacrificial dado en el Sinaí, no era lo que el Padre quería, fue dado por el pecado – Gálatas 3:19. Tan pronto Yeshua murió, el sistema sacrificial cesó. Elohim dejó el templo 40 años más después de la muerte y resurrección del Mesías, hasta el año 70. 40 = prueba – fueron 40 años de pruebas para que aceptaran al Mesías. Hubo milagros que probaban sin ninguna duda que Yeshua era el Mesías. Durante 40 años el milagro del candelero siervo del menorah, o candelero central que permanecía encendido teniendo el mismo aceite que tenían las otras seis lámparas y que se apagaban, ceso y no pudo encenderse más. Igualmente la puerta que era cerrada por 20 hombres se abrió sola en medio de la noche. Muchos más milagros ocurrieron y las señales eran de tal magnitud, que el rabino Yahannan Ben Zakkia, uno de los grandes, dijo: “sabemos que el Shekinah (Presencia de Yaweh) nos ha abandonado y este templo será destruido”
Hebreos 10:8-14 – El vino a quitar lo primero – sistema sacrificial y a establecer los segundo – su sangre como único medio de perdón.
Recordemos: Sólo Israel ha hecho pacto con Elohim y sólo Israel tiene la sentencia de muerte al cuello por violar el pacto. Amós 3:2 – “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigaré por todas vuestras maldades”. Elohim no ha hecho pacto con los gentiles. Si usted ha sido injertado en el buen olivo, ya no es gentil, es parte de Israel y por consiguiente responsable de guardar la Torah y culpable de violarla, en caso de hacerlo. Mientras que un gentil que no es conocedor, al no estar en el vínculo del pacto, no la ha violado, pero la muerte como castigo por el pecado que reinó desde Adán, si lo cubre. Romanos 11:32
Todos: Los gentiles sin pacto
Los israelitas con pacto
La dispersión de Israel, es el regalo más grande del Padre para los gentiles. Cuando Yeshua vino a buscar la oveja perdida de la casa de Israel, encontró gentiles que querían seguirlo. Lucas 7:4-9, Marcos 7:24-30, etc.
Yaweh necesita cumplir el pacto con Israel y luego en el Milenio hará pacto con los gentiles – Isaías 2:2-3, Salmo 102:15. Pero mientras recoge a Israel, cualquier gentil puede ser injertado en el Olivo y deja de ser gentil inmediatamente y se convierte en simiente de Abraham y queda sujeto al pacto, a sus promesas y a sus responsabilidades. Gálatas 3:29 – “Y si vosotros sois del Mesías, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”.
Cuando Yeshua vino, su pueblo estaba esperando al Mesías, sabían que venía, que era el tiempo, lo estaban esperando. No hay record de que los griegos o romanos estuvieran esperando a un salvador.
El pacto fue con Israel – Israel rompió el pacto – Israel tenía sentencia de muerte – Israel necesitaba un Mesías – Yeshua es el Mesías hebreo esperado por ellos – Romanos 9:3-5 – “Porque deseara yo mismo ser anatema, separado del Mesías, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son Israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la Torah, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino el Mesías, el cual es Elohim sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén”.
¿Y nosotros qué? ¿Somos descendientes de alguna de las tribus en la dispersión, o somos gentiles? Podemos perfectamente ser descendientes, pero es muy difícil probarlo, pero si estamos en el Mesías, no somos gentiles. Somos parte de Israel, ya sea por descendencia o por inserción.
Juan 10:11 – Da la vida
14 – las conozco y ellas me oyen
16 – otras ovejas (Israel – Efraín – las 10 tribus)
3 – las llama por su nombre
4 – le siguen porque conocen su voz
5 – no siguen al extraño
Juan 11:49-52
La diferencia entre un creyente gentil seguidor del Mesías y un judío no creyente, es el Mesías, no la Torah (Torah es para todos).
Pablo escribió Gálatas, si la ley mencionada en Gálatas, es la Torah, y ésta fue clavada, ¿qué hacía Pablo observando las Fiestas? – Hechos 20:16 – “Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Efeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Shavuot (Pentecostés), si le fuese posible en Jerusalén”.
Entender el plan de salvación y el pacto con Israel, nos ayuda a entender:
1. Lo que el Padre está haciendo hoy.
2. A ver los eventos mundiales y entender el por qué.
3. A ver lo cerca que está el regreso del Mesías.
4. A entender porque debemos observar la Torah, ya seamos descendientes de alguna tribu, o gentiles injertados. Romanos 11:11-24, Gálatas 3:29 y 4:7.
Por el hecho de ser gentiles injertados, Elohim no se convierte en un Elohim pagano ni Yeshua en un Salvador griego-romano. Nosotros nos convertimos a El y le seguimos y al ser herederos y receptores de las promesas, también debemos ser hacedores – la Torah. Somos Israelitas bajo el pacto, bajo las mismas reglas e instrucciones. Números 15:15-16 – “Un mismo estatuto tendréis vosotros de la congregación y el extranjero que con vosotros mora; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; como vosotros, así será el extranjero delante de Yaweh. Una misma Torah y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero delante de Yaweh”. Efesios 2:19, Gálatas 3:28. Elohim no hace acepción de personas, una vez en el Mesías, estamos bajo el pacto y tenemos las mismas responsabilidades. Observar la Torah.
Los mandamientos no son gravosos, son para protegernos y no los obedecemos para estar bajo el pacto, sino porque somos el pueblo del pacto. No son reglas establecidas por el hombre, por denominaciones. Son las instrucciones de Elohim, los parámetros del Reino.
Israel y Judá fueron llevados cautivos por no obedecer la Torah, las instrucciones de Elohim. 2 Reyes capítulos 17 y 25. Las Escrituras nos dicen cuanto iban a estar fuera de su tierra.
Levíticos 26:18, 21, 24, 28 – 7 veces mas.
Babilonia empezó a invadir a Israel en el año 605 AC. En el 586 AC invadió y destruyó el Templo. Quedó un remanente con Jeremías. En el año 572 AC, escaparon a Egipto.
El principio de un día por año – Números 14:34
1 año = 360 días (año del Creador) – 360 x 7 = 2.520
2.520 – tiempo del castigo de Israel junto – fuera de su tierra.
2.520 + 572 = 1.948 (572 año en que salio de su tierra)
14 de Mayo de 1.948 Israel nació como nación – Isaías 66:8 – “¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto a Sión estuvo de parto, dio a luz sus hijos”
Ahora, ¿quién volvió? – solo Judá, no las tribus de la dispersión.
Y ¿cuándo vuelve Efraín? (Las 10 tribus = Israel - Efraín – Jacob). Ezequiel 4:4-6 – “Y tú te acostarás sobre tu lado izquierdo, y pondrás sobre él la maldad de la casa de Israel. El número de los días que duermas sobre él, llevarás sobre ti la maldad de ellos. Yo te he dado los años de su maldad por el número de los días, trescientos noventa días; y así llevarás tu la maldad de la casa de Israel”
Israel – 390 x 7 = 2.730
La cautividad a Asiria fue entre el 723 AC – 722 AC
2.730 + 723-22 = 2.007 – 2.008 – Regreso de Efraín.
Judá controló desde 1.948, la tierra de las 10 tribus y sólo tomó posesión de su tierra, después de la guerra de los 6 días en 1.967.
Ahora miremos Ezequiel 4:6 – “Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te he dado”
1.967 + 40 = 2.007 (ya no multiplicamos por 7 porque ya lo habíamos hecho para calcular su regreso)
2.007 – 2.008 = Año en que Ezequiel 37:15-28 empieza a cumplirse.
Isaías 54 y 63:17, Romanos 11:25-26.
Desde el 2.007 Israel está viviendo la migración más grande de su historia, ellos saben que Efraín está regresando a casa. Recuerden: cuando Judá llevó a Benjamín ante José a Egipto, su padre le dijo que no se presentara ante él sin su hermano menor. Elohim le dice a Judá, no vengas ante mi presencia sin tu hermano menor. Nunca antes se había despertado tanta hambre por las raíces hebreas de la fe, ahora en estos tiempos Elohim está llamando a Efraín, lo está recogiendo de los 4 términos de la tierra. Estoy segura que la mayor parte de Efraín esta en las congregaciones cristianas. Por eso; “Si oyereis hoy Su voz, no endurezcáis vuestros corazones” – Hebreos 4:7.
“No obstante, he aquí vienen días, dice Yaweh, en que no se dirá más: Vive Yaweh, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Yaweh, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres. He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Yaweh, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos” – Jeremías 16:14-16.
Estos son los días en que vivimos.
Shalom,
Rocio
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