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GALATAS

TERCERA PARTE



CAPÍTULOS 1 & 2

Con frecuencia, lo primero que un cristiano nominal dice cuando usted le cuenta que la ley (Torah) no fue abolida, es: “Usted debe leer el libro de Gálatas”.  Pero en realidad no hay ni un solo versículo en el libro de Gálatas que diga que la Torah fue abolida.  Por el contrario Gálatas prueba que aunque no somos salvos por la observancia de la Torah, el verdadero creyente debe andar en el Camino trazado por YHWH, en la Torah. 

“Tened entendido que la paciencia de nuestro Adonai es para salvación, como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también otras Escrituras, para su propia condenación” – 2Pedro 3:15-16.  Pedro advirtió que Pablo sería mal interpretado y Gálatas es una de esas cartas mal interpretadas, dando como resultado doctrinas erróneas que apartan al creyente del verdadero Mesías.  Y no olviden que es más difícil para una persona des-aprender un error que aprender la verdad.  

Pablo inicia la carta declarando que su llamado proviene directamente del Mesías Yeshua y no de hombre.  Luego se dirige a la congregación en Galacia, recordándoles el sacrificio del Mesías. Y en el versículo 6 expresa el motivo principal de su carta.

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia del Mesías, para seguir un evangelio diferente”

Evangelio – G2098 = Euaggellion – H1319 = Basorah

La palabra “Evangelio” usada por Pablo aquí, es la misma que usó en Romanos 10:15 – “Y ¿cómo predicaran si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas”.  Y la misma palabra usada en – Isaías 52:7 “¡Cuan hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación…”.

¿Había otro evangelio? ¿Había otras buenas nuevas?  No.  Pablo continua: “No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio del Mesías” – V.7  Pablo contrasta el evangelio, de las buenas nuevas que el predicó a los Gálatas con lo que otros que estaban causando problemas estaban enseñando, y lo llama “otro evangelio”. 

Pablo estaba asombrado, tanto trabajar para hacerle entender las buenas nuevas a los Gálatas para luego, en corto tiempo, ver todo su trabajo en riesgo de ser dañado.  Pablo decide volver a dar su testimonio de cómo alguien que perseguía a la congregación del Mesías terminó enseñando y dando su vida por aquello que perseguía.  Explica una y otra vez como recibió revelación del mismo Mesías, ese era su credencial, no había andado con el Mesías como lo demás apóstoles, pero había tenido un encuentro con Yeshua mismo que había cambiado su vida. 

En el capítulo 2:4-5 Pablo identifica a los falsos hermanos, tal vez los de Judea mencionados en Hechos 15:1 y luego en Gálatas 6:12.  Luego en los versículos 7-8 habla del evangelio de la incircuncisión y el de la circuncisión.  De nuevo: no hay dos evangelios, sino diferente aplicación según el destinatario.  El judío debía poner su fe en el Mesías Yeshua y no en la circuncisión ni en las tradiciones y leyes farisaicas.  El gentil debía poner su fe en el Mesías Yeshua y abandonar la idolatría. 

2:11-14 – “Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión.  Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.  Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?

La palabra “judaizar” no aparece en el texto original.  El texto original dice así: “¿por qué obligas a los gentiles a vivir como judíos?”.  La palabra “judaizar” es de origen cristiano católico romano y significa: guardar – practicar costumbres judías. 

Pedro en el concilio de Jerusalén al explicar como YHWH lo había llevado a Cornelio y le había mostrado a través de una visión que no llamara inmundo aquel a quien El había limpiado, dio a entender que Shamai y sus 18 ordenanzas, una vez puesta la fe en el Mesías, no aplicaban.  “Ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones” – Hechos 15:9. 

Pablo como rabino fariseo, conocía bien la Torah y las 18 ordenanzas de Shamai y podía ver como Pedro estaba actuando mal.  Si iba a vivir como judío, no podía comer con un gentil, pero si conociendo ya el verdadero Evangelio y sabiendo que las ordenanzas farisaicas no aplicaban estando en Yeshua, ¿cómo podía comportarse hipócritamente, arrastrando a otros con él y siendo tropiezo para los hermanos? De nuevo Pablo está defendiendo la proclamación del verdadero evangelio.

Antes de ver los siguientes versículos miremos algunos términos importantes.  Palabras como: justificar – rectitud – justo y la frase “obras de la ley” hacen del libro de Gálatas una Mina de Oro para los de la Reforma Protestante en su esfuerzo por reformar la teología y práctica del cristianismo. 

Justificar y justo.  Justificar = dar un veredicto justo. Es decir, el justificado es declarado justo.  La iglesia enseña que Yeshua con su muerte declara justo al culpable y luego no importa lo que el justo haga.  Además la Torah no aplica, pues Yeshua la cumplió para que el justo no la tuviera que cumplir. 

Ambos, el hebreo y el griego difieren de esta interpretación.

Griego – Justicia o justo/recto es la forma ideal para medir una declaración o deber. 

Hebreo – Justo es aquel que cumple los requisitos establecidos por una relación entre dos.  Tiene que ver con la relación de Israel con HaShem (YHWH), la relación del pacto.  O sea: ser justo es vivir bajo los términos del pacto y ser justificado, es ser reconocido como pueblo de YHWH, y que es fiel al pacto.

“Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él” – 1Juan 2:29.

“Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de YHWH nuestro Adonai, como él nos ha mandado” – Deuteronomio 6:25.

2:15 – “Nosotros judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles”.  Nosotros: Pedro, Bernabé, Pablo y otros, judíos de nacimiento, es decir nacidos bajo la Torah y las leyes rabínicas, no eran considerados pecadores como los gentiles.  Recuerden que Shamai declara que los gentiles no tenían parte en el mundo venidero, es decir: eran pecadores eternos. 

2:16 – “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe del Mesías Yeshua, nosotros también hemos creído en el Mesías Yeshua para ser justificados por la fe en el Mesías y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”

¿Qué son “obras de la ley”? – Acciones de los rabinos.  Lo que un rabino hacía constantemente, llegaba a convertirse en ley y era conocida como “obra de la ley”.  Es decir; así interpretaba el rabino esa ley.

Pablo declara que ellos como judíos conocen la verdad y deben proclamarla a los gentiles de forma correcta.  Ellos saben muy bien que no son justificados por las obras de la ley, sino por la fe en Yeshua.  Ahora, la Torah declara lo que es bueno y lo que es malo, pero no declara a nadie justo.  Al contrario, declara que todos han pecado y ninguno podrá estar frente a YHWH en el día del juicio.  Por eso, estamos condenados a menos que alguien nos declare justos, aunque no lo seamos.  Necesitamos un Salvador.  Necesitamos igual que los gentiles que la justicia de Yeshua nos sea aplicada, y una vez vestidos de Su justicia por fe, somos salvos. 

Al Pedro rehusar comer con los gentiles, estaba indicando que aquellos que una vez fueron adoradores de ídolos y que ahora estaban aprendiendo Torah, no habían recibido la salvación y no eran dignos de sentarse a la mesa con él.  Con esta acción estaba sugiriendo que él estaba de acuerdo con los de la circuncisión que decían que los gentiles tenían que circuncidarse primero y guardar la Torah para ser salvos.  Pablo dice que Pedro no andaba rectamente conforme a la verdad que es: en Yeshua todo lo que necesitamos es arrepentirnos y YHWH purifica nuestros corazones por la fe y deposita Su Torah en ellos. 

2:17 – “Y si buscando ser justificados en el Mesías, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso el Mesías ministro de pecado? En ninguna manera”.

¿Cómo podían ser hallados ellos pecadores?  Según Shamai, los que no tenían oportunidad de tener parte en el mundo venidero eran los gentiles.  Los judíos no eran considerados pecadores, eran el pueblo del Pacto y tenían un sistema religioso establecido que les daba la salida por medio de sacrificios de estar en línea con Elohim.  Cuando Yeshua les dijo: “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, ellos respondieron: “Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie”, Yeshua responde: “todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” – Juan 8:32-34.  Así tengan un sistema religioso que les permita ofrecer sacrificios por los pecados, el hecho de tener que repetir dichos sacrificios prueba que son pecadores. 

Ahora, ¿qué es pecado? – 1Juan 3:4 “Todo aquel que comete pecado, infringe también la Torah; pues el pecado es infracción de la Torah”. 

Si la manera como un judío se reconciliaba con YHWH después de haber pecado era a través de sacrificios, y si ellos buscando ser justificados en el sacrificio del Mesías eran hallados pecadores, entonces ¿quería eso decir que el Mesías era ministro de pecado? Es decir, ¿era ministro/sacerdote del ministerio de condenación, del ministerio de muerte?

“Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedra fue con gloria… porque si el ministerio de condenación fue con gloria” – 2Corintios 3:7-9.

¿Cuál es el ministerio de condenación y muerte? – “Porque la paga del pecado es muerte” – Romanos 6:23.  ¿Cómo se reconciliaba el pueblo con Elohim cuando pecaban?  Siendo que la paga del pecado es muerte, ¿morían para hacer reconciliación?  Según la ley, debían morir, pero Elohim dio una salida hasta (Gálatas 4:4) el cumplimiento del tiempo, cuando envío a Su Hijo.  Veamos Levítico 8:19 – “Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel…”.  Los levitas eran los ministros del ministerio de condenación y muerte. El ministerio que lidiaba con el pecado del pueblo.  “Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los  hombres en lo que a Elohim se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados” – Hebreos 5:1.

Por el hecho de ellos buscar ser justificados en el sacrificio del Mesías como ofrenda única “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” – Hebreos 10:14, fueron hallados que eran pecadores, es decir necesitaban ofrendas diarias y anuales para hacer reconciliación, eso no hace a Yeshua un ministro de pecado o ministro del ministerio de condenación y muerte. Yeshua se acerco al ministerio de pecado solo como ofrenda, no para ministrar y aun su ofrenda no fue en el tempo sino fuera del campamento.  Además no era de la tribu de Levi, la tribu que ministraba en el templo – “Porque manifiesto es que nuestro Adonai vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio” – Hebreos 7:14.

El ministerio del templo en los tiempos de Yeshua ya había llegado al tope de la corrupción.  Los sacerdotes no eran descendientes de Aarón, eran puestos políticos usurpados por los fariseos.  Además el Arca donde debía ir la sangre del Cordero sacrificado para la expiación, ya no estaba.  Según el libro Apócrifo 2Macabeos 2:2-8, fue escondida por Jeremías por mandato divino. 

En resumen, Yeshua no pudo haber sido ministro de pecado, o del ministerio de condenación y muerte, primero: porque no era de la tribu de Levi y segundo: porque de serlo, tendría que seguir ministrando y haciendo el sacrificio cada año.  Y ¿qué dice la Escritura?  -- “Y ciertamente todo  sacerdote (ministro) está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados.  Pero el Mesías, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de YHWH” – Hebreos 10:11-12.  “Porque si pecaremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados” – Hebreos 10:26.

Yeshua es “ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre” – Hebreos 8:2

2:18 – “Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago”

Muchos creen que lo que Pablo destruyo aquí fueron las tradiciones de los ancianos, las costumbres y la ley oral o rabínica.  Pero si eso fue así, vamos a tener serios problemas con nuestra fe y la forma como la manifestamos ya que no solo Pablo sino nuestro Adonai Yeshua observó tradiciones y ley oral, más aún muchas de sus enseñanzas y parábolas fueron basadas en ellas. 

Veamos a Pablo – Hechos 28:16-17 – “Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase.  Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres…”

Costumbres del G1485 = Costumbre / Manera / Hábito

Hechos 25:8 – “Alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra Cesar he pecado en nada”

Hechos 21:26 – “Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, cuando había de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos”

2Tesalonicenses 2:15 – “Así que, hermanos., estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra o por carta nuestra”.  La palabra “doctrina” no está en el texto original es la palabra “tradiciones” del G3862.

Veamos unas cuantas tradiciones y costumbres que se hallan en la ley oral y que Yeshua usó para enseñar y más aún, que nosotros hoy en día practicamos, lo que por consiguiente, nos haría transgresores, si eso fue lo que Pablo dice que destruyo en Gálatas 2:18.

Bendecir los alimentos: La Torah dice en Deuteronomio 8:10 – “Y comerás y te saciarás, y bendecirás a YHWH tu Elohim por la buena tierra que te habrá dado”.  La Torah dice que bendices después de comer, pero la ley oral dice que debes bendecir antes de comer y también lavarte las manos.  En cuanto a lavarse las manos antes de comer, no está en la Torah y Yeshua confrontó a los fariseos con eso.  Pero bendecir los alimentos antes de comer, Yeshua no lo confrontó, y lo practicó.  Veamos Lucas 24:30 – “Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio” – Mateo 15:36 – “Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud”

Juan 7:37-38 – “En el último y gran día de la fiesta, Yeshua se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”.  La ceremonia del agua con la que Yeshua se identifica no está en la Torah, está en la ley oral.  Toda la ceremonia de la “Libación del Agua” es ley oral.

Mateo 25:6 – “Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle”.  Toda la parábola de las diez vírgenes, es sobre la boda hebrea, de la cual no hay ni un solo detalle en la Torah, es tradición y ley oral, Yeshua la usó para enseñar sobre Su regreso.

Mateo 12:5 – “¿O no habéis leído en la ley, como en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa?”.  Estaba citando la ley oral, pues eso no está en la Torah.

Yeshua no condenó toda la ley oral, ni toda las tradiciones y costumbres, él condenó aquellas cargas que los fariseos ponían sobre el pueblo.  Les dijo: “Invalidando la palabra de YHWH con vuestra tradición…” – Marcos 7:13.  El condenó todo aquello que invalidara y obstruyera la Torah.  Pero la ley oral contiene tradiciones y costumbres que no solo aclaran y dan luz a la Torah, sino que edifican y fortalecen al pueblo.  Déjeme darle ejemplos de ley oral que el pueblo de YHWH, usted y yo, practicamos en este momento y no por eso somos trasgresores. 

El Shabbat – no hay nada en la Torah que explique cómo guardar el Shabbat, excepto no trabajar, y llamarlo santo delicia de YHWH, pero el encender las velas, y toda la ceremonia que hacemos, es ley oral.

La Pascua – no hay nada en la Torah que diga que en la pascua tomamos del fruto de la vid, sin embargo Yeshua lo hizo con sus discípulos.  Tampoco hay nada que diga que son cuatro copas. Todo es ley oral.  Pesachim 99b.

Januka – es una fiesta rabínica basada en la historia de los Macabeos.  No es mencionada en el Tanakh. Sin embargo, Yeshua la observó – Juan 10:22-23. Y muchos creyentes la observan hoy en día, ¿son entonces transgresores?

Es ley oral:
1.    Recitar el Shema dos veces al día
2.    El uso de filacterias
3.    El uso de la kippah
4.    El calendario actual
5.    La forma de sacrificar los animales
6.    La forma como se elabora la succah en la fiesta de Tabernáculos
7.    La forma  como se elabora el Tzitzith

Y muchas cosas más que estoy segura muchos buenos judíos mesiánicos practican, sin que por ello sean transgresores ya que su fe está en el Mesías y no en la práctica de dichas costumbres.  Ahora, que podemos decir de aquellos como yo, por ejemplo, que no soy judía y jamás practiqué dichas costumbres, ¿qué destruí entonces?

¿De qué se jactaba Pablo antes de conocer al Mesías? “Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es por la ley, irreprensible” – Filipenses 3:5-6.  Pero luego dice que todo eso es basura comparado con el gozo de conocer al Mesías.  Versículos 7-8 – “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor al Mesías. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento del Mesías Yeshua, mi Adonai, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo todo por basura, para ganar al Mesías”. 

Pérdida – del G2209 = Detrimento /Perjuicio
Basura – del G4657 = Estiércol

Versículos 13-14 – “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: Olvidando todo lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Elohim en el Mesías Yeshua”.

Entonces, si no destruyó la ley oral, las tradiciones y costumbres, ¿qué destruyo?

Veamos el siguiente versículo en varias versiones:

“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos 6:6 – Versión Reina Valera)

“Sabemos que nuestro viejo yo fue muerto en la estaca de ejecución con El, para que el cuerpo entero de nuestra propensión pecaminosa pudiera ser destruido, y a fin de no ser esclavizados más por el pecado” (Romanos 6:6 – Versión Kaddosh)

“Porque sabemos que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con El, para que el cuerpo de pecado sea inutilizado para que ya no sirvamos al pecado” (Romanos 6:6 – Versión Peshitta)

Ahora, ¿cómo somos nosotros justificados? Por la muerte del Mesías. ¿Murió el Mesías para destruir las costumbres, tradiciones rabínicas y la ley oral? O ¿Murió para destruir el pecado?  Ciertamente murió para destruir el pecado.

Leamos el versículo 20 – “Con el Mesías estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo…”.  Si el Mesías con su muerte destruyó el pecado y yo estoy juntamente crucificado con Él, por ende yo destruí el pecado.  Más aún, recordemos que se le llama transgresor a aquel que infringe la Torah – “Todo aquel que comete pecado, infringe también la Torah; pues pecado es infracción de la Torah” – 1Juan 3:4.  Es decir, no se le llama transgresor a aquel que teniendo su fe en el Mesías, y guardando la Torah, observa también alguna ley oral, como por ejemplo: repetir el Shema dos veces al día.  Sería transgresor si habiendo destruido el pecado al ser crucificado juntamente con el Mesías, persistiera en vivir una vida de pecado.

“¿perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” – Romanos 6:1-2.  Les recomiendo leer todo el capítulo 6 de Romanos.

Sigamos en Gálatas 2:19 – “Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para YHWH”.

Si estamos muertos para la ley, entonces hemos cumplido los requisitos de la ley.  La ley exigía nuestra muerte porque en algún momento de nuestra vida la habíamos quebrantado.  Cuando recibimos al Mesías, morimos a la ley porque somos crucificados con El.  Pero… este es el gran misterio – vivimos para YHWH.

El versículo 20 que ya vimos claramente expresa que si estoy en el Mesías ya no vivo yo mas vive El en mí.  Es decir, si El vive en mí, yo debo andar como El anduvo – en total obediencia a la Torah.  Nuestra obediencia a YHWH y a Su Torah prueba que el Mesías vive en nosotros. 

Versículo 21 – “No desecho la gracia de YHWH; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió el Mesías”

Quiere decir que si nuestra justicia y salvación fueran por observar la Torah, podíamos perfectamente haber sido declarados justos sin el Mesías, y El murió por nada.  Pero la verdad es que somos justificados cuando ponemos nuestra fe en el Mesías.  Nuestro corazón es purificado en el momento que nos arrepentimos y la Torah es escrita en el, haciéndonos aptos para caminar en Ella.  Ezequiel 36:27 – “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”.

Aquellos que promovían el “evangelio de la circuncisión”, creían que había que circuncidarse y observar la Torah primero. Por eso se aterraron cuando vieron al Espíritu ser derramado sobre hombres incircuncisos.  “Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Ruaj Hakoddesh (Espíritu Santo)” – Hechos 10:45.

Ya queda claro que lo que destruí fue el pecado al ser crucificado juntamente con el Mesías en Su muerte.

Pero la muerte del Mesías no solo destruyó el pecado sino que estableció el sacerdocio según el orden de Melquisedec.  “Así tampoco el Mesías se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.  Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec… Y fue declarado por Elohim sumo sacerdote según el orden de Melquisedec” – Hebreos 5:5-6 y 10.

¿Qué importancia tiene el que se haya establecido el sacerdocio según el orden de Melquisedec?  Mucha, Pablo dice que “acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de aplicar, porque os habéis hechos tardos para oír” – Hebreos 5:11.  Antes de la muerte de Yeshua operaba el sacerdocio Levítico.  Era un sacerdocio “constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia… y estos sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar” – Hebreos 7:16 y 23.  El sacerdocio levítico oficiaba en el templo y era símbolo de las cosas celestiales – “Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste solo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas hasta el tiempo de reformar las cosas” – Hebreos 9:9-10. 

“Pero estando ya presente el Mesías, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención” – Hebreos 9:11-12. 

Ahora – “Porque cambiado el sacerdocio necesario es que haya cambio de ley” – Hebreos 7:12.  ¿Bajo qué ley oficiaba el sacerdocio levítico? Bajo la ley del pecado y de la muerte. Y ¿Qué ley la reemplazo? La ley del Espíritu de vida en el Mesías – “Porque la ley del Espíritu de vida en el Mesías Yeshua me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” – Romanos 8:2.  Ya no son los sacrificios de toros y machos cabríos los que hacen justificación por nosotros, sino nuestra fe puesta en el sacrificio del Mesías. 

Ahora, cambiado el sacerdocio, cambiada la ley del sacerdocio, debe haber cambio de templo también.  Por supuesto.  Sabemos que Yeshua no era de la tribu de Levi “Porque manifiesto es que nuestro Adonai vino de la tribu de Judá, de la cual nada hablo Moisés tocante al sacerdocio” – Hebreos 7:14, y por supuesto no podía ser sacerdote según el orden levítico y mucho menos oficiar en el templo – “Porque no entró el Mesías en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Elohim” – Hebreos 9:24.  Yeshua no podía oficiar en el templo, ni su sacrificio fue dentro del templo, fue fuera del campamento.  Yeshua sabía que el templo debía ser destruido también y lo profetizó – “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo” – Juan 2:19-21.

El Mesías con su muerte destruyo el pecado, inicio su sacerdocio según el orden de Melquisedec y destruyó el templo.  El ministra en el corazón de los hombres.  A través del Mesías Yeshua el Padre renovó el pacto hecho con Abraham, lo que muchos llaman hoy Nuevo Pacto, no es más que el Antiguo Pacto renovado por medio del Mesías.  El templo fue destruido en el año 70 de nuestra era.  YHWH dejó el templo cuarenta años más por pura misericordia, esperando que el pueblo viera que Yeshua era el Mesías prometido.  Existen pruebas indubitable de que la gloria de YHWH abandonó el templo después de la muerte del Mesías.  “Haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo” – Jeremías 7:14.  “Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres” – Salmo 78:60.  Elohim abandonó el templo.

“¿No sabéis que sois templo de Elohim, y que el Espíritu de Elohim mora en vosotros? – 1Corintios 3:16.  “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Ruaj Hakoddesh (Espíritu Santo), el cual está en vosotros, el cual tenéis de Elohim, y que no sois vuestros?” – 1Corintios 6:19.  “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo” – Jeremías 31:33. 

El templo en la época del Mesías había sido reconstruido por Herodes.  Herodes era Idumeo – descendiente de Edom = hoy en día Musulmanes.  Una de las razones por las que los musulmanes reclaman el lugar del templo como suyo. 

El Mesías será quien construya templo a YHWH – “He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de YHWH” – Zacarías 6:12.

 

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