Gota de Amor - Septiembre 18/2013

Escrito por Rocio Salazar

“Por tanto dirás a los hijos de Israel: Yo soy YHVH; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Elohim” (Éxodo 6:6-7)

Yo salí un día de Egipto, de la tierra de servidumbre.  Salí por el poder de YHVH, guiada por Su mano.  Salí por medio de milagros, señales y maravillas.  Salí por la gracia de Elohim.  Salí de la vida de pecado, y de ser esclava de un amo vil.  Fue liberada del reino de las tinieblas y transformada en sierva del Rey del Universo.  Una vez libre, mi Redentor no me abrió el camino a la tierra prometida por el sendero más corto – no, me lleva por el desierto, por tierra seca y árida.  Entendí que debía ir por el camino de Sukkot, como lo hicieron los hijos de Israel.  Casi toda mi vida evadí la ciudad de Sukkot, hasta que descubrí que era a través de Sukkot que mi viaje a la tierra prometida debía pasar.  Sukkot es “lugar de transición” – como salir de la oscuridad a la luz.  En hebreo es “albergue temporal” donde podemos aprender lecciones de vida que nos llevarán al destino final.  Acabamos de pasar un tiempo de Teshuvah (arrepentimiento), y estamos dichosos para iniciar de nuevo el camino y prepararnos para esa nueva cita con nuestro Adonai.  Vamos a Sukkot, vamos a conmemorar cada milagro, señal y maravilla que hemos experimentado en nuestro caminar.  Pero no será solo para recordar, sino para reafirmar nuestra confianza en aquel AQUEL que nos llamó y prepararnos para futuras batallas.  Sukkot nos espera.  Shalom