En nuestros primeros años, casi todo lo que aprendemos es copiando a nuestros padres. Observamos lo que hacen, lo guardamos en nuestra mente, pensamos en ello y luego los imitamos. Es sorprendente para los padres, ver lo cerca que han sido observados por sus hijos y luego imitados – y parece ser que imitamos
con mayor facilidad las cosas malas que las buenas. Lo que papá y mamá hacen, se convierte en el ejemplo que ellos van a seguir. El propósito de Elohim ha sido que los padres guíen a sus hijos en el camino correcto, siguiendo la Torah, pero contrario a la voluntad de Elohim, el hombre se desvió y usaron su libre albedrío para hacer los malo y no lo bueno, y por consiguiente guiar a sus hijos por el mal camino, tal vez no con enseñazas, pero si con el ejemplo. Ahora, usted dirá: ¿Cómo imitar a Elohim si no lo puedo ver? La respuesta es simple, las Escrituras dicen que Yeshua es la imagen del Elohim invisible. Así, que, cuando miramos a Yeshua, podemos saber como es el Padre, y si tomamos nuestro patrón de vida de Su ejemplo, El construirá en nosotros y luego en nuestros hijos. Cuando imitamos a Yeshua, nuestra vida es una ofrenda de olor fragante al Padre. Tenemos un Padre maravilloso para imitar.