Tan pronto David fue ungido como rey, se convirtió en el objetivo de los filisteos. Ellos no habían olvidado como David siendo un niño, les había matado a su campeón Goliat. Así que, los filisteos arrecieron contra David en varias ocasiones durante su reinado. Vez tras vez, David consultó a Yaweh
concerniente a sus guerras contra los filisteos, y Yaweh siempre le dio instrucciones para derrotarlos. En cada guerra, Yaweh le daba instrucciones diferentes, si David hubiera actuado siguiendo siempre las instrucciones dadas en la primera guerra, con seguridad habría sido derrotado por los filisteos. En esta ocasión, Yaweh le dio instrucciones específicas; no moverse hasta oír el sonido como de marcha – y cuando lo oyere, moverse inmediatamente. Hay cuatro lecciones vitales en esta historia. Primera: cuando nos hallemos frente a una dificultad y no sepamos que hacer, preguntarle a Yaweh. Segunda: cuando sepamos que Yaweh ha hablado, obedecer. Tercera: no asumir que toda situación difícil es igual y que podemos aplicar la misma táctica, siempre hay que consultar a Yaweh. Y cuarta: habrá momentos en nuestra vida cuando tendremos que esperar por una señal para actuar. Si diariamente aplicamos estas lecciones en nuestras batallas espirituales, confiando y obedeciendo las instrucciones de Elohim, El saldrá delante de nosotros contra nuestros enemigos.