¿Alguna vez has luchado con el asunto de darle a Elohim el control de tu vida? Yo si. Entregar el control a otro siempre va en contra de nuestra inclinación y deseo natural. ¿Por qué entregar el control a alguien que no conocemos ni vemos? Creemos que eso nos hace vulnerables.
El análisis es correcto si estamos considerando darle el control a alguien en quien no se puede confiar, pues puede abusar de nosotros. Pero darle el control a Dios, quien nos creó, quien proclama que jamás nos deja ni abandona, quien no escatimó ni a Su propio hijo, entregándolo para nuestro beneficio, no debe causarnos ningún temor. Sin embargo, seguimos luchando contra ello, no ya por el temor de entregar el control a alguien desconocido, sino por el hecho que no nos gusta perderlo. Nos gusta estar en control, nos gusta decidir por nuestra propia cuenta, nos gusta sentirnos dueños y entregarle el corazón a Elohim con todos nuestros deseos, pensamientos, gustos, quiere decir que ya no podemos actuar a nuestras anchas, lo cual puede parecernos mal, pero si nos tomamos la molestia de conocer mejor a Aquel quien nos pide que le entreguemos el corazón, no lo dudaríamos ni un minuto, nos rendiríamos a El en total humildad.