Gota de Amor Septiembre 18/10

Escrito por Rocio Salazar

“Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos” (Proverbios 23:26)


¿Alguna vez has luchado con el asunto de darle a Elohim el control de tu vida?  Yo si.  Entregar el control a otro siempre va en contra de nuestra inclinación y deseo natural.  ¿Por qué entregar el control a alguien que no conocemos ni vemos?   Creemos que eso nos hace vulnerables.

El análisis es correcto si estamos considerando darle el control a alguien en quien no se puede confiar, pues puede abusar de nosotros.  Pero darle el control a Dios, quien nos creó, quien proclama que jamás nos deja ni abandona, quien no escatimó ni a Su propio hijo, entregándolo para nuestro beneficio, no debe causarnos ningún temor.  Sin embargo, seguimos luchando contra ello, no ya por el temor de entregar el control a alguien desconocido, sino por el hecho que no nos gusta perderlo.  Nos gusta estar en control, nos gusta decidir por nuestra propia cuenta, nos gusta sentirnos dueños y entregarle el corazón a Elohim con todos nuestros deseos, pensamientos, gustos, quiere decir que ya no podemos actuar a nuestras anchas, lo cual puede parecernos mal, pero si nos tomamos la molestia de conocer mejor a Aquel quien nos pide que le entreguemos el corazón, no lo dudaríamos ni un minuto, nos rendiríamos a El en total humildad.