Elohim siempre ha dado instrucciones, siempre ha dado Torah. Desde el jardín del Edén cuando puso a Adán y a Eva en el, lo primero que hizo fue darles instrucciones y el hombre, desde Adán, siempre las ha quebrantado. Cuando puso a Adán en el huerto, le dijo: “De todo árbol de huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” – Génesis 2:16-17. Sabemos
que Adán comió y murió, es decir, rompió su relación con Elohim. Hoy de nuevo, Elohim nos dice que debemos: escuchar y hacer si queremos vivir y poseer la tierra (Reino). Como dice Santiago, “la fe sin obras es muerta”. Debemos escuchar la Torah, caminar en ella, y así tendremos la vida de Elohim en nosotros y podremos entrar y ser parte de Su Reino. No podemos profesar fe en el Mesías y no vivir Su Torah. Durante el peregrinaje de Israel por el desierto, cuando alguien pecaba (desobedecía la Torah) era sacado fuera del campamento por 7 días. Siete días que se le daban para que se arrepintiera. Durante esos 7 días, la persona estaba fuera de la protección de Yaweh. Una vez dentro del campamento de nuevo, él/ella sabía que ahí tendría alimento, agua y protección contra los enemigos. Una vez más estaba bajo la nube y bajo la columna de fuego. Bajo la sombra del Altísimo. Las instrucciones de Elohim no han cambiado, Su Torah es la misma. Si queremos tener la protección de Yaweh, debemos: escuchar y hacer para poder vivir y poseer.