Sé que hablar sobre tiempos finales suena como a frase de cajón, porque ha habido tantos supuestos profetas anunciando en fin desde hace mucho tiempo y nada ha sucedido. Ya en los tiempos de Pedro pasaba igual – “¿Dónde está su venida prometida? Porque nuestros padres murieron, y todo sigue igual tal como al principio de la creación” – 2Pedreo 3:4.
Pero Yeshua dio no solo pautas a seguir sino señales concisas sobre Su regreso y que debíamos observar. Dijo que sería como en los días de Noé y lo días de Lot. En los días de Noé predominaba la violencia y la corrupción y en los días de Lot la depravación sexual era rampante, la homosexualidad era lo más común. Pero sobre todo nos mandó observar a Jerusalén y orar por su paz, porque allí se congregarán todas las naciones contra ella y allí ejecutará Yaweh su juicio. Juzgará al mundo por Infringir Su Torah, por rechazar a Su Hijo, Yeshua y por dañar a Su pueblo y dividir Su tierra. “Reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra” – Joel 3:2. Creo que nunca antes con todos los tratados que ha habido, ha estado tan cerca la división de Israel en dos estados. El mundo quiere dividir a Israel en nombre de la paz, pero lo que el mundo no sabe es que el Islam no quiere la paz, quiere guerra, quiere borrar a Israel de mapa. Esaú siempre luchara contra Jacob. Oremos por la paz de Jerusalén, oremos porque el Mesías venga y restaure todas las cosas.