¿Por qué vendería alguien su primogenitura, la cual tenía un valor incalculable tanto espiritual como materialmente, por un poco de comida? Esaú lo hizo felizmente y su justificación fue porque un día iba a morir. El primogénito tenía derecho a una doble porción de la herencia y sería el líder espiritual (sacerdote) de la familia a la muerte del padre. Obviamente, para Esaú, esto no tenía ninguna importancia. Tristemente, hasta el día de hoy, el hombre sigue usando el mismo fundamente cuando quiere involucrarse en comportamientos comprometedores. “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. Vivimos con una lucha constante entre el tener gratificación inmediata o pensar en el futuro. Pero las decisiones más sabias se toman cuando somos conscientes de que cualquier elección que tomemos va a tener un impacto directo en nuestra vida, y todos nuestros deseos de actuar deben pasar por este “filtro del mañana”. Hay un mañana, y como vivamos el hoy, determina como será nuestro mañana. Elohim estableció un sistema para que nuestra vida hoy fuera un ensayo de lo que sería en el mañana. Toda Su Torah está llena de lecciones de vida y comportamiento que nos llevan a tomar decisiones sabias y a vivir bajo los parámetros y voluntad de Elohim. No importa que tan existo(a) seas, si en tus decisiones solo has tomado en cuenta la parte material, debes tener claro que ninguna de tus posesiones te vas a llevar a la eternidad, así que, más vale que vayas pensando en el verdadero mañana y donde lo quieres pasar.