Al Shema se le llama “el lema de nuestra fe”. Es la confesión de fe que hacemos todos los que creemos en el Elohim de Israel. Es la oración de mañana y tarde de todo seguidor de Yeshua. Se trata de la Torah. Se trata del Mesías y Su reino.
Al orarla, nos recordamos a nosotros mismos y los unos a los otros, de oír y participar con nuestros ancestros del evento que se llevó a cabo al pie del monte Sinaí, donde hicimos un pacto con nuestro Elohim y prometimos obedecerle y seguir Sus instrucciones. Al repetir el Shema, estamos repitiendo el acuerdo hecho en el monte. Pero usted no puede guardar ningún mandamiento, especialmente el mandamiento más grande, hasta que se someta a la soberanía de Elohim y rinda su vida a Él. Solamente así puede su corazón, alma y mente ser dirigidos hacía el Adonai. También se dice que el Shema es la preparación diaria de entrar al Reino del Mesías. Zacarías explica en el capítulo 14:9, que en el final de los tiempos, entenderemos que Elohim es uno y uno Su nombre – “Y Adonai será Rey sobre toda la tierra. En aquel día Elohim será uno, y uno su nombre”. Este es el entendimiento del Shema. Algunos sabios enseñan que la única teología que llevaremos al Reino, serán las palabras del Shema. El Shema nos demanda 5 cosas: 1. Amar a Adonai nuestro Elohim con todo lo que tenemos. 2. Poner la Torah en nuestro corazón, es decir; obedecerla. 3. Enseñar a nuestros hijos la Torah y hablar de ella durante todas las actividades del día, es decir; compartirla. 4. Atar la Torah como señal en nuestra mano y entre nuestros ojos, es decir que todo lo que hagamos y pensemos sea basado en la Torah. 5. Escribir la Torah en los postes y puertas de nuestra casa, es decir, que solo en la Torah podemos fundamentar nuestro hogar. “Oye Israel, Adonai nuestro Elohim, Yaweh uno es”.