Gota de Amor - Diciembre 25/2010

Escrito por Rocio Salazar

“Nabab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Yaweh fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Yaweh y los quemó, y  murieron delante de Yaweh” (Levítico 10:1-2



Muchos hoy en día quieren adorar, servir, seguir y orar a Elohim a su manera.  De acuerdo al antiguo eslogan de Burger King “hazlo como quieras”.  Sus intenciones pueden ser buenas, pero sus métodos no están en línea con los de Elohim.

Nabab y Abiú, los hijos de Aarón, eran buenos chicos, amaban a Elohim y habían sido consagrados junto con su padre para el servicio a Yaweh, y como muchos hoy, sus intenciones probablemente fueron buenas, pero su historia quedó grabada en las Escrituras como ejemplo para nosotros de que las buenas intenciones no son suficientes.  Elohim tiene establecido un orden, y es a la manera de Él, o no hay manera.  Ninguno de nosotros tiene el derecho de decidir como servir a Elohim.  Nadie tiene el derecho de intentar “mejorar Su plan o Su Torah”.  Este fue el pecado de Nabab y Abiú y les costó la vida.  En toda la historia de la humanidad, solo ha habido UNA revelación de Su voluntad y Su Camino – en el Monte Sinaí, al pueblo de Israel.  Tratar de cambiar algo en la Torah, o reemplazar algo en Su palabra por nuevas ideas o teologías, no importa cuán maravilloso parezca el seguirlas, sigue siendo hoy, el pecado de Nabab y Abiú.  Tal vez no vean un rechazo y castigo inmediato como en el caso de los hijos de Aarón, pero tarde o temprano, el día de ajustar cuentas llegará para todos aquellos que han tenido la osadía de “alterar” la Torah y el plan de Elohim, o en alguna forma denigrar de la Torah llamándola; incompleta, obsoleta o irrelevante.  La Torah, es la Palabra Eterna de Elohim, y como escribió el Salmista; “Para siempre, oh Yaweh, permanece tu Torah (Palabra) en los cielos” – Salmo 119:89.  En su inquebrantable llamado a una vida de obediencia, la Torah no da cabida para que cualquiera, individualmente “invente” su propia práctica religiosa para servirle a “mi manera”.  Con Yaweh es a Su manera o no hay manera.  El nos dio un Manual de funcionamiento completo para saber qué hacer en caso de, para saber cómo adorarlo, servirle, que guardar y de que abstenernos.  Oremos para que no seamos hallados presentando fuego extraño delante de Yaweh.