En esta parte final del Sermón del Monte, Yeshua se enfoca principalmente en describir las dificultades y vicisitudes del camino de fe y su subsecuente resultado, llegando al Reino de los Cielos. No es fácil, Yeshua nunca dijo que lo sería, de hecho, al comienzo del Sermón hablo de las persecuciones que sufrirían sus seguidores.
Entrar al Reino es como escurrirse por una puerta angosta. Yeshua da a elegir entre dos opciones, de la misma forma como YHWH dio al pueblo de Israel en el desierto. En ese entonces, la oferta fue de entrar o no a la tierra prometida; hoy la oferta es de entrar o no a la tierra prometida que es – el Reino de Elohim. “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal… A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición… “– Deuteronomio 30:15 y 19. ¿Puedes ver la consistencia de las Escrituras? Elohim no cambia, como tampoco cambia su promesa de la bendición de la herencia. La promesa hecha a Abraham, Isaac y Jacob de heredar la tierra, fue hecha después a Israel si permanecía fiel y obediente a los vínculos del Pacto. Y aquí, Yeshua ofrece la misma promesa de heredar la tierra, que aquí llama el Reino de los Cielos, a todos aquellos que entren por la puerta estrecha. La palabra “estrecha” del G4728 = stenos = estrecha, con obstáculos alrededor. Los obstáculos que encuentra todo aquel que no quiere vivir una vida de obediencia, o aquel que haya obstáculos en la Torah. Y la palabra “ancha” del G4116 = platus = plana. Sin problemas, sin exigencias ni compromiso. Yeshua dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” – Juan 10:9. Todo aquel que entra por la puerta estrecha, en completa obediencia a la Torah, entrará y tomará posesión de la herencia. “Esta es puerta de YHWH; por ella entrarán los justos” – Salmo 118:20.