Pronto, después de la muerte de los apóstoles, el enemigo empezó a sembrar semillas de división y conflicto entre los creyentes causando la separación de los creyentes judíos y aquellos que venían de las demás naciones. Los llamados “Padres de la Iglesia” empezaron a introducir doctrinas y prácticas anti-semitas.
Uno de los más elocuentes, Juan Crisóstomo (344-407), cuyo nombre significa “boca de oro”, condeno a los judíos con el más grotesco lenguaje. El ahincó de los famosos padres de la iglesia por separar a los creyentes de las raíces hebreas, los llevó a cometer todo tipo de atrocidades. Desde el segundo siglo, la iglesia ya contaminada con el paganismo greco-romano, empezó a reprimir toda influencia hebrea entre los creyentes. Veamos algunas normas decretadas en el Concilio de Laodicea (siglo cuarto):
1. Canon 29. Los cristianos no deben judaizar guardando el Shabbat, deben trabajar en ese día.
2. Canon 37. No es permitido recibir porciones enviadas de las fiestas de los judíos o heréticos, ni festejar junto con ellos.
3. Canon 38. No es permitido recibir pan sin levadura de los judíos, ni ser coparticipes de su impiedad.
Justín Martir enfatizó que todo lo que antes le pertenecía a Israel, era ahora propiedad de la iglesia, que la iglesia había reemplazado a Israel como el pueblo de Adonai. Agustín, el teólogo católico romano más influyente, llamo a los judíos “hijos de Satanás”. Y como último ejemplo: Martín Lutero, quien fue muy amable con los judíos al comienzo tratando de convertirlos y al no lograrlo, se ensaño de la forma más vil en ellos. Las enseñanzas de todos estos hombres florecieron y cogieron raíces en el corazón de los creyentes. Doctrinas de hombres empezaron a reemplazar la Torah y hasta el día de hoy la iglesia está más centrada en los estatutos y decretos establecidos por los fundadores de las miles de denominaciones que actualmente existen y en el Nuevo Testamento alegando que el Antiguo Testamento fue abolido, y obviamente interpretado el Nuevo de acuerdo a como Orígenes, otro padre de la iglesia enseñó. “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” – 1Timoteo 4:1