“Todo lo que se necesita para que el mal triunfe, es que los hombres buenos no hagan nada” – Edmund Burke. Por lo general al ser humano no le gusta pelear y luchar, solo quiere que lo dejen tranquilo haciendo lo que quiera.
Pero debemos vencer la debilidad de la naturaleza humana y enfrentar la realidad del mundo espiritual y tomar los pasos necesarios para asegurar nuestra supervivencia espiritual. La mayoría ni siquiera saben que hay una guerra, que resistir a Satanás es una batalla que no podemos evitar y que es algo que todos enfrentamos. Todos tenemos la habilidad de pensar, razonar y escoger lo bueno por encima de lo malo. Todos podemos preguntarnos el por qué y cuál es el propósito de nuestras acciones. Debemos dejar de desperdiciar nuestro potencial espiritual y empezar a desarrollar una fe activa como nuestra armadura para guardar nuestra mente contra las mentiras, chismes, tentaciones, miedos, desánimos y amarguras con que el demonio nos bombardea todos los días. Conozca al enemigo y sus tácticas – “Porque no tenemos lucha contra sangre ni carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” – Efesios 6:12. Se dice que el mejor plan de batalla, es confundir al enemigo. Nosotros, la gente de este planeta está confundida, llena de miedos sobre cosas imaginarias, preocupados sobre quién es más importante, quién me lastimó, humillo, y así pasamos el tiempo peleando los unos con los otros. Los campos de batalla son diversos; puede ser la oficina, el hogar, el barrio, la comunidad, y no vemos que Satanás es la causa y no peleamos contra él, sino contra el vecino, amigo, familiar, etc. Las tácticas del enemigo son: hacerle creer a la gente que él no existe, alimentar la soberbia y orgullo del hombre, la persecución, el crimen, las envidias, celos, la ambición por el poder, dinero y fama, enfermedades, adiciones, la lista es innumerable. Pero el poder de YHWH es superior a cualquier táctica y no podemos olvidar -- “porque no nos ha dado YHWH espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” – 2Timoteo 1:7.