Claramente podemos ver en las Escrituras que el nombre del Creador es YHWH, y es el nombre con el cual será recordado por todos los siglos.
Los hombres por lo regular son muy orgullosos de sus nombres, por ejemplo: si su nombre es Ricardo y alguien persiste en llamarlo Mario, es ofensivo y se vuelve irritante. Más ofensivo aún cuando quien comete el error es alguien que supuestamente lo conoce y es cercano a usted. En Hebreo todos los nombres tienen significado; Elías significa YHWH es mi El, Daniel significa Elohim es mi juez, y así todos los demás nombres. No hay nombre en Hebreo sin significado, sin embargo creemos que el nombre del Creador del universo puede ser cualquiera y no nos importa como la llamamos. ¿Cómo fue que el nombre sobre todo nombre YHWH fue cambiado? Recuerde que antes del año 1.500 no había imprenta, las Escrituras eran guardadas en las sinagogas o iglesias, pero después del invento de la imprenta, se pudieron imprimir Biblias para ser usadas por cualquier persona. Las primeras biblias acortaron el nombre de YHWH por Yah, pero debido a la violencia anti-semítica contra los judíos, cualquier cosa que remotamente pareciera judía fue reemplazada por algo más, y decidieron sacar u omitir de la biblia el nombre sobre todo nombre, el nombre del Creador – YHWH, y reemplazarlo con títulos como dios o señor. Ahora, ¿estamos nosotros llamados a seguir las tradiciones del hombre o a seguir a YHWH? “Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombre” – Marcos 7:6-7. Debemos también tener en cuenta que quienes tradujeron las Escrituras, eran anti-Torah, tenían prejuicios con la Torah y guardaban el domingo no el Shabbat, al igual que otras tradiciones inventadas por ellos y que no tenían nada que ver con las Escrituras. YHWH prohibió quitar o agregar a las Escrituras y los títulos agregados por los traductores violan este mandamiento – “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHWH vuestro HaShem que yo os ordeno” – Deuteronomio 4:2. Las palabras se pueden traducir de un idioma a otro, pero los nombres no son traducidos sino transcritos, es decir que el nombre permanece igual, solo que se pronuncia un poco diferente por los fonemas del otro idioma. Así que los nombres permanecen iguales sin importar el idioma. YHWH es YHWH y YESHUA es YESHUA no Jesús. Al igual como usted si se llama Ricardo en Perú, será Ricardo en China.