El mensaje de este misterio sigue siendo mal interpretado a pesar de la explicación de Pablo. Tal vez se deba a las connotaciones que tiene la palabra “misterio” por lo que la teología de Pablo ha sido mal interpretada y distorsionada.
Muchos buscan un mensaje místico en las palabras del apóstol, lo cual nunca fue su intención. En el Nuevo Testamento, un misterio es una enseñanza sobre el plan de Elohim para llevar a cabo Su salvación, y que no fue entendido en el pasado. “Misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Ruaj” – versículo 5. El misterio del Mesías está resumido en Efesios 1:9-10 – “Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en el Mesías, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra”. El interés de Pablo en este misterio está enfocado hacía como Elohim incluye a los gentiles en su pueblo. El pueblo de Israel no había entendido (y muchos no lo entienden aún) que el Mesías no iba a ser simplemente su líder político. El plan de Elohim es que el Mesías, Su ungido, sea quien reine sobre todo el universo y sea el Salvador del mundo. El misterio de Pablo y el mensaje del evangelio son dos diferentes vistas del mismo fenómeno. El evangelio dice que el Mesías murió por nosotros, para proveer perdón de pecados y acceso al Padre para todo creyente. El mensaje del misterio nos dice que el propósito por el cual Elohim logro la obra de la salvación, fue para que el Mesías gobierne el universo (vea Efesios 1:20-23 y 2:16-18). El evangelio trata con una aplicación personal de la obra redentora del Mesías, mientras que el misterio toma una perspectiva más amplia y le da una aplicación universal. Como Israel no comprendió las ramificaciones globales de la muerte y resurrección del Mesías, la propagación del evangelio no fue anticipada a ellos. Así, que, Pablo fue encargado de predicar el mensaje – Colosenses 1:25-27.