“¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa” (1Corintios 5:6-7)
El pecado tiene efecto levadura (estimulante) en el corazón del hombre. Simplemente no podemos permitir un pequeño pecado en nuestra vida sin afectar toda nuestra vida espiritual. Los pecados ocultos (hipocresía), se riegan como corrupción espiritual en todo el cuerpo, y finalmente salen a la luz – “Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifiesto; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a la luz” – Lucas 8:17. Pablo nos anima a limpiarnos de la vieja levadura para que seamos nueva masa, es decir una sustancia nueva, limpia de toda la amargura y corrupción, de la vida pasada. Como nuestro Mesías fue sacrificado como nuestro cordero pascual, somos una nueva creación limpia de toda levadura por el poder del Ruaj Ha Koddesh. Por consiguiente, dejemos atrás nuestra vieja naturaleza y limpiémonos de toda la levadura de Egipto (sistema), que gangrena nuestro corazón y nos enferma. Caminemos sin hipocresía, en la verdad y amor YHWH.
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