“E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua” (Éxodo 15:22)
Después de vivir semejante liberación, el pueblo continúa su viaje. Dice la Escritura que no hallaron agua y el pueblo de nuevo murmuró. Solo habían pasado tres días y ya habían olvidado el último milagro. No se les ocurrió pensar que quien había abierto el mar, podía darles agua. La primera plaga o juicio de YHVH contra los dioses egipcios, fue la del agua. Hapi era el dios del agua y el Nilo era un dios para los egipcios. Aquí vemos a YHVH probando a su pueblo y mostrándole que solo el agua que provenía de Él, podía sustentar la vida. El quería mostrarle a Su pueblo que la única manera de sobrevivir era dependiendo totalmente de Él. Igualmente nosotros hoy en día solo podemos sobrevivir dependiendo de YHVH. Y se hará más evidente a medida que pase el tiempo y la crisis mundial se agudice y no haya alimento suficiente, y el agua se contamine más por los abusos del hombre, vamos a tener que creer y depender de nuestro Adonai, o moriremos. Dice la Escritura que allí les dio ordenanzas – “Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; y dijo: Si oyeres atentamente la voz de YHVH tu Elohim, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy YHVH tu sanador” – Éxodo 15:25-26. El pueblo estaba recuperando su identidad. La identidad que habían perdido por el largo exilio en Egipto. Estaba escuchando a Elohim y sus instrucciones de nuevo. El pueblo era libre, ya no viviría según las ordenes de faraón, sino según las instrucciones de YHVH. Igualmente nosotros, el sistema no puede dictaminar nuestro estilo de vida, sino la Torah.
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