Gota de Amor - Mayo 9/2011

Escrito por Rocio Salazar





“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído YHVH tu Elohim estos cuarenta años en el desierto” (Deuteronomio 8:2)


La Escritura continua: “… para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”. Elohim le recuerda constantemente a los Israelitas, su viaje por el desierto, de cómo dependían totalmente de Él, no quiere que lo olviden, quiere que mantengan sus ojos puestos en él. En el desierto es donde nos damos cuanta verdaderamente de que estamos hechos, todo lo que somos sale a la luz. Es allí donde sabemos si de verdad nuestro corazón le pertenece a YHVH o no, si lo obedeceremos a pesar de las circunstancias, de la aridez, de la sequía, de la aparente desolación, es allí donde tomamos las decisiones más importantes de nuestra vida, es allí donde decidimos confiar en YHVH o seguir nuestro propio camino. Elohim le prometió al pueblo ciertas cosas si ellos obedecían sus mandamientos. Por cuarenta años: su vestido no se envejeció, ni sus pies se hincharon. Les prometió una tierra de arroyos, de fuentes de manantiales; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel. Tierra en la cual no comerían el pan con escasez, ni les faltaría nada en ella. Pero también les recordó que: “no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de YHVH vivirá el hombre”. La tierra produce y todos, justo e injustos comemos de ella, pero solo aquellos que comen del pan verdadero, de la palabra, Torah de YHVH tiene la verdadera vida.