Gota de Amor - Mayo 28/2011

Escrito por Rocio Salazar





“Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que YHVH hizo conmigo cuando me sacó de Egipto” (Éxodo 13:8)


Es bueno ver los relatos de la Biblia como recuerdo de nuestras propias experiencias y de nuestro viaje espiritual. Salí de Egipto, de la tierra de servidumbre. Salí por la mano fuerte de YHVH, por Su brazo extendido. Salí de Egipto por medio de milagros y señales maravillosas. Salí de Egipto por la gracia de Elohim. Salí de una vida de pecado, y de la esclavitud de un amo brutal y malvado. Fui liberado del reino de las tinieblas. Fui transformado en un súbdito del Rey del Universo. Una vez libre, mi Redentor no me llevó a la Tierra Prometida por el camino más corto – me guío por el camino del desierto. Primero pensé que debí haber ido camino de Sucot como lo hicieron los hijos de Israel, pues casi toda mi vida he evitado a Sucot, hasta que descubrí que el viaje a través del desierto hasta la Tierra Prometida, debía pasar por Sucot. Sucot es un desvío, es un lugar de reto, es el lugar donde muchos deciden devolverse. Es necesario pasar por Sucot en nuestro peregrinaje. Es allí donde YHVH nos muestra que el Camino que El nos ofrece, es un Camino de total dependencia. Nada a partir de Sucot va a ser permanente, ni tu posición económica, ni tus posesiones, ni tus apegos. A partir de Sucot, todo lo que sostiene tu vida, es tu confianza en YHVH. Me imagino, que muchos pueden pensar como lo hice yo: puedo seguir a YHVH pero seguir teniendo todo lo que me gusta del sistema – comodidad, complacencia, y por supuesto, seguridad económica bancaria, no celestial. Sucot fue mi lugar de reto y espero que lo sea de ustedes también. Shalom