“Salieron de Sucot y acamparon en Etam, que está al confín del desierto” (Números 33:6)
Etam significa: “Contemplación” “de ellos” y “rejas arados”. La salvación ilustrada en los cuarenta años por el desierto, está disponible para todo aquel que crea y obedezca. Es un llamado al corazón para tomar el camino del desierto y guiado por el amoroso Padre Celestial, ir a ese lugar de aparente soledad y aridez y aprender a oír Su voz y seguir Su Torah sin discutir ni pelear contra Quien quiere llevarnos a la Tierra que fluye leche y miel. En Etam, Israel debe evaluar su llamado a seguir a Elohim, desprovisto de su auto-protección y auto-preservación o dependencia de su opresor (Egipto), y seguir por fe a Elohim. Nosotros, igualmente, tenemos la oportunidad en Etam de evaluar y decidir si queremos seguir aferrados al sistema y sus caminos, o seguir a Elohim sin contemplar más las ataduras de Egipto. Debemos tener presente, que durante el peregrinaje, muchas veces vamos a creer que los métodos del sistema son más seguros, pero solo la fe puesta en nuestro Adonai, nos sostendrá y dará la seguridad de que es mejor caminar por el desierto con YHVH, que dormir en cama blanda, pero de esclavitud. En Etam Israel contempló lo que dejaba y fijó sus ojos en el futuro que tenía con YHVH. Si no rendimos nuestra voluntad completamente a YHVH, nos quedamos estancados en Etam. Es allí donde nuestras espadas (propias armas) son transformadas en rejas de arado – Isaías 2:4.
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