Así como el matrimonio hebreo empieza con “shiddukhin”, elección de la novia, igual nosotros hemos sido escogido – “Ustedes no me escogieron a mí, Yo los escogí a ustedes” – Juan 15:16. “En el Mesías El nos escogió en amor antes de la creación del universo, para ser Kadoshim y sin defectos en Su presencia” – Efesios 1:4.
Tal como el padre usaba un shadkhan para escoger la novia para su hijo, vemos a Pablo haciendo de casamentero espiritual, llevando creyentes a su futuro esposo – “Porque estoy celoso por ustedes con la clase de celos de YHVH desde que prometí presentarlos como una doncella pura en matrimonio, para su único esposo el Mesías – 2Corintios 11:2. En el ejemplo de Abraham, Isaac y Eliezer, vemos que los arreglos fueron iniciados por el padre en nombre del hijo, a través de un siervo y vemos que el nombre del siervo, Eliezer significa = Consolador / ayudador. Así vemos como al final, es el Ruaj Hakoddesh quien hace de casamentero. Es el Ruaj quien nos llama a entrar en unión con el Mesías. Es el Ruaj quien nos guía y protege en nuestro peregrinaje hasta encontrarnos con nuestro Amado Esposo. Al igual que el joven viaja al lugar de la joven, Yeshua vino de la casa de Su Padre, a la casa de la novia, la tierra. La Torah es nuestra Ketubah, nuestro pacto escrito, donde una y otra vez El declara Su amor por nosotros y nos promete suplir todas nuestras necesidades. “Además, mi Elohim llenará todas sus necesidades de acuerdo a sus riquezas gloriosas en unión con el Mesías Yeshua” – Filipenses 4:19. Así como el novio le da la copa de vino a beber a la novia para sellar el compromiso matrimonial, Yeshua “también tomó una copa de vino, pronunció una berejah (bendición), la dio a ellos diciendo: Todos ustedes beban de la copa” – Mateo 26:27. ¿Qué bendición (berejah) fue la que pronunció Yeshua? Solo hay una bendición sobre el vino en la tradición hebrea, que ha sido repetida por miles de años: “Bendito eres Tu, Oh Adonai nuestro Elohim, Rey del Universo, Creador del fruto de la vid”. Nosotros también tomamos la copa y bebimos de ella aceptando así al Mesías como nuestro Esposo. Cada Shabbat bebemos de nuevo la copa recordando a quien le pertenecemos y renovando nuestros votos. “Ustedes observarán mis Shabbats porque esta es señal entro Yo y ustedes por todas sus generaciones; para que ustedes sepan que Yo soy YHVH quien los aparta para mí” – Éxodo 31:13